lunes, abril 27, 2015

Para ir a ningún lugar.

Seamos sinceros, dijo mientras prendía un cigarro. ¿Hay alguna forma de escapar de los estímulos que te da la vida, y por consiguiente, del camino que te empujó a transitar? ¿Cómo puedes dejar de estar equivocada si casi todo te conduce ideológicamente hacia un sentido inexorable? Y por todo eso la sensación de estar atrapada y a su vez desear salir corriendo de tu cuerpo, porque en lo tangible, en lo evidente, en ese evidente codificado y simbólico está tu mayor cárcel. Te preguntas ¿por qué naciste mujer? Ese deseo de ser cualquier cosa menos lo que se puede entender. Porque es así, la pregunta que arrojas es el desconcierto que vives. Puedo decir que culpo a mis ojos por ver mi rumbo de determinada manera, cargada de violencia y desdén; por mis ojos ahora soy vulnerable. Y no, no te dejaron aprender porque empezaste a llevar sobre tus hombros el peso del sufrimiento puesto que sólo así podías ser libre, ya que no deseaste nada por tanto tiempo, y te sentías plana porque no querías nada, pero al menos era el vacío... ¡Ay vida miserable! Cuando empezaste a tener mayores razones para soñar, porque empezaste a amar y tratar de alcanzar nuevas oportunidades y una utopía. Que error más grande es tener tantas expectativas.
¡Lloras por dentro! Tomas el vaso de agua y sostienes el cigarro temblando desde el corazón, con la cara enrojecida y con la mandíbula apretada. Y cada gota de alcohol es la lágrima que se te va al alma. A veces me gustaría decir "adiós, y nunca más". ¡Maldito, malditos sueños y su inminente distopía! Tu vida te quiere muerta y trama una venganza contra ti regalándote más vida ¡Irónica! Y el presente fue tan ausente... y ahi te vieron con fuerza pero nunca caer. Al fin de cuenta es no sentir el caos, más el temblor de tus vísceras. Nada aparentemente está afuera, pero todo se produce adentro... el error es aceptado en la sociedad, pero tu eres el que va caminando muerto. La distopía es la muerte, que de tantas palabras se enreda la lengua creando lo inefable.

lunes, abril 13, 2015

trémolos del drenaje

La fuga y la locura líquida. El temblor de las llaves de mi alma, y un plomero que atornilla el cuello y bombea el pensamiento. Abre mi cabeza con un cuchillo para pelar papas, deslízalo por mi frente hacia atrás y arriba separándome la carne en dos, llega a la espalda y a la cadera. Toma mis huesos para tenderlo desde tus dedos. Manípulame, soy vulnerable para ser manipulada. Y en el cuerpo pareciera habitar el alma, incluso cuando la piel se ha separado de los huesos, los huesos de los músculos... ¿Dónde habita el sentimiento? En la conjunción del cuerpo preparado para recibir vida...¿Y donde está el agua? Porque el alma pareciera ser gas que con el calentamiento del cuerpo se detiene en los platillos de los párpados.
Saco mis ojos y me los meto a la boca, arranco mi lengua y entre mis manos la deslizo hacia mi cuello. Ana-lizo, separo, entiendo, voy por mi cuenta. Soy una mezcla putrefacta de caminos cansados y brazos cruzados. Sin máscaras la vergüenza de la desnudez.

La teta blanca.

La teta y la chupada, el pezón rosáceo y la piel blanca cubierta por un pañal. Devuélveme al útero, devuélveme a la no existencia. Cierra los ojos, junta y flexiona las piernas, abraza las rodillas, vuelve a ser el ano y la boca...etéreo y transición. Acto, reflejos, reacción. Trayecto sin tiempo ni sudor.. lo no ocurrido. Cerrar los ojos y ser el sueño no recordado.
La leche y la luna, volver a vivir. Volver a ocurrir es lo inevitable, producto del desamor una historia marcada, la depresión, el sueño, dormir... La palabra y el pensamiento, la cultura y la jaula. El desorden, su apreciación, su comprensión... sentir. Particularmente la tristeza hace de horas lentas, mañana siempre más viejo.
La luna y el brillo, la trascendencia, el otro, el otro y el otro, la voz lejana y la sabiduría. Que descansen en paz los muertos para que los vivos tengan el recuerdo.

domingo, abril 12, 2015

Me he mentido tantas veces

Mientras me conduzco por la circulación de mis pensamientos se abren unas ventanas que fotografían el presente, los grabo en mi memoria. No sé que decir, lo he intentado, como nunca lo he hecho antes me quedo en silencio para tener esperanzas. No quiero caer en la desesperación de ser esa mujer que nadie elije, esa mujer que pierde los estribos y su dignidad, porque suplicaría pero no quiero perderte aunque hasta el momento ya lo haya hecho. Prefiero pensar que estarás al otro lado escuchando alguna canción con algo de pena, quizá leyendo algún libro. Pero colisiono mis pensamientos al darme cuenta que quizás es igual que siempre, como lo ha sido hace mucho tiempo, que me estoy volviendo una mujer solitaria soñando que existirá un poco de amor allá afuera que sea real para mi. Pero cada vez que lo intento, y siento tan fuerte aquí, el tiempo me dice la verdad... y por alguna vez en mi vida me gustaría fallar en lo que observo, no saber realmente que me entregarás. Vuelvo a tener razón mientras me desmorono poco a poco. Y he llorado tantas veces que ya no me creo nada, y ya no hay nada acá que me sirva para tener fe. Y algo tan fuerte puede volverse tan mundano, atropellándome a mi misma para que todos sean iguales, no sabes como deseo esta vez que no sea así. No... no me entiendo.
Pienso que la distancia era para mi, para que tuviese fe o para que la perdiera completamente, pero niño, no sé que hacer, estoy preparada pero no tengo nada. Me cuestiono si espero amor o el tuyo, ¿acaso alcancé a conocerlo? ¿quizá me apresuré en despedirte? ¿quizá sigo autosabotiandome y esta vez me viste caer? ¿Y qué hacen las personas cuando tienen conocimiento de la vida, reaccionarán algún día para hacer lo correcto? ¿O cuando suceda lo correcto sabré que eres tu?... Pierdo, gano... pasa el tiempo, y perderé. Perdí la fe que vendrás ... porque yo no me creo nada, ni a ti, ni a nadie. No hay nada en mí que pueda hacer algo para saber que realmente a quién espero es a ti. Sólo tu me puedes mostrar eso... con tu juventud y tus sueños, que para mi el viaje ya partió y no sé como retornar...   Encuéntrame...

jueves, abril 09, 2015

Ruinas

Y la voz del tirano nos dijo que lo odiáramos con fuerza hasta destruirlo. Nos unimos desde nuestras vísceras para destronar a quien no se merecía una cabeza, atacaron, destruyeron y decapitaron. Luego del descontrol el cielo brilló, pero nada más podría lavarnos la vergüenza, nos miramos a los ojos cuando los muros cayeron y no había nada para enorgullecernos. Habíamos matado al rey pero no sabíamos de visión, ni destinos, ni propósitos. Es allí cuando la segunda tiranía, por medio del silencio, gobernó a los dolidos y traumados, a los depresivos y descontentos, a los perdidos y recién encontrados. Dejamos los temas para hablar de nosotros, la brutalidad de la mente, ordinarios comprendiendo poco. Tan ínfimo como ser subordinado.

martes, abril 07, 2015

Me di cuenta que el deseo de extinción había caducado, pero ahora me enfrentaba a otra idea, a otra sensación, a aquella que había dado por alto asumiendo que el fin de mi deseo de acabamiento era la felicidad. No obstante, la respuesta era otra, me encontraba con la madurez de una condición: Melancolía.