viernes, septiembre 27, 2013

she lost control

Mi bolsillo trasero del pantalón tiene pedazos de uña que me he ido arrancando en el día, mis labios comienzan a sangrar por morderme tanto, toco mi nariz de forma repetida, he fumado casi una cajetilla de cigarros el día de hoy. No, no estoy bien. Creo que he tomado malas decisiones al optar por una persona sana que en mis periodos de angustia no entiende ni las mínima repetición de palabras, ni mi ecolalia desbordada.
El enamoramiento es la peor etapa que puedo recordar, es tener un patrón que se repite todo el día en tu cabeza, el segundo que pasa esperando que el próximo esté, la manía se extiende y me angustia que no esté, me aburre que me angustie, pienso que no me querrá, y no suelo ser una persona insegura, no necesito la aprobación de nadie o al menos eso es lo que mi razón dice.
Mi parpado comienza a sentir fuertes latidos y en mi cadera siento puntadas que me adormecen la pierna y el muslo.
Esta noche trataré de dormir...

martes, septiembre 24, 2013

Lo trivial de los años

Cómo no pensar que los años pasan en vano cuando tomas en cuenta que cada uno comienza de la misma manera por mucho tiempo, los mismos fuegos artificiales, el verano procrastinado, el primer membrillo de la temporada laboral, las hojas de otoño esparciéndose por la alameda, la cordillera nevada, los primeros arboles florecidos, los duraznos en flor y las parras. Pero es el cambio de los años que nos hacen recordar y perder, las frutas que ya no son de una estación o el seco pavimento después de la tala, me podrían decir que ya nada es igual, que esa imagen sin tiempo es parte de un sueño que alguna vez vivimos, como el ubi sunt de nuestra Era, el extrañamiento por las modificaciones del croquis de nuestros actos. 
Me he sentado mucho tiempo para entender como funciona mi cabeza, a leer viejos cuentos de una niña que solía tener 17 años y que pudo escribir mejor a sus 24, pero que ahora numera todo lo que ha perdido sin tener una idea más profunda que pueda comunicar. Mis letras denotan nostalgia por lo que he aprendido y la inmadurez de concebir alguna noción más rellena o coherente, así se pintan mis recuerdos deseando estar en una próxima etapa de la cual puedan surgir encantadoras reseñas de un futuro... Mi mente tiene años y en ella se encuentran las grietas de los pensamientos, como abertales estériles que desarman la vida para que no sea interpretada, y así nos aborda la estupidez. 

miércoles, septiembre 04, 2013

El disfraz para un luto

Me mostraste que en el mundo muchos hemos alzado la voz con petulancia creyendo en lo que pensamos, pero nos equivocamos. Aprendí sobre lo que hiciste y lo que creaste, personas dignas de amar a pesar de lo difícil que resultara a veces, porque ellos en algún momento se equivocaron, miraban hacia el punto borrado provocando soledades. Me diste grandes dolores y lecciones, pero ante todo, amar a quien le cuesta ser amado, amar a quien se ha olvidado de sí, amar a quien se cae, a quien grita, amar la humanidad de cada uno... a soportar la peste porque en nuestro lenguaje lo más importante es mantenerse allí, al lado, cercano... 
Erraste en demasía entregando todo lo que necesitamos. 


Que descanses en paz Berta Luisa Leal Parra
Incomparable abuela-madre, madre, esposa. 
Como en mi sueño, volverás a la vida y abriremos paredes, pondremos camas en los pasillos y todos serán bienvenidos. 
Te amo. 

martes, septiembre 03, 2013

21 gramos

Hace un par de meses mantuve la idea que la vida, la atracción, el peso, el pie en la tierra, se debe a que en el cuerpo de las personas hay 21 gramos de energía que nos hace flotar por unos leves instantes para que luego ese salto nos lleve con más fuerza al suelo. Esta reflexión comenzó cuando fui a comprar pan y terminó con el gélido cuerpo de mi abuela. Me preguntaba por qué cuando compramos pan este pesa más, y claro no es un gran reflexión sobre física porque me declaro ignara en ello. Pero me quedé pensando en eso, lo incluí en un par de conversaciones de las cuales extraje más cosas. Finalmente, hace un par de días, mi abuela empeoró de su cáncer y decidió inducir el sueño para no sentir más dolor. Cuando esto sucede la persona espera su agonía por un par de días hasta que finalmente cesa de respirar o su corazón decide parar de latir. A las 5:55 am, 20 minutos después que decidí quedarme dormida de mi turno de vigilia, las Parcas terminaron de tejer el futuro de mi abuela, arrastraron en sus hilos el calor que había en ella. Tomaba su mano y sentía como poco a poco iba dejando el salto, ese calor y el color, sabía que no se movería...
Ahora creo que todo movimiento que encontraría en ella sería el que otros ejercieran, ellos entregándole un poco de vida, pero es una cuestión de tiempo... el pan se mantiene caliente y blando por unos minutos u horas, una persona al sentir se mantiene tibia, saltando, moviéndose, cayendo.