domingo, marzo 10, 2019

Separatismo

A raíz de la pregunta muy latente estos días ¿por qué separatismo en el feminismo? quisiera rescatar una cita: "En los discursos de la identidad las fronteras se transforman en separación, se transforman en lugares tenebrosos, que obligan al refugio de los miembros de esa comunidad en espacios cercados, cerrados, vigilados y protegidos y, por ende, se construye socialmente una realidad en base a un discurso de protección. Ante la amenaza se suelen "cerrar las fronteras" (Bengoa, La comunidad reclamada. 2006:97). Ante la amenaza de la seguridad de las mujeres en el sistema patriarcal, el separatismo es una frontera que diferencia a unos de otros, que se dirige hacia el cuidado y vigilancia de un grupo, grupo imaginado y constituido desde el presente, desde el reconocimiento presente del poder femenino. En ese sentido, el discurso separatista persigue un principio moral y un poder cohercitivo, un horizonte práctico, la transformación y la abolición de un sistema patriarcal, más la consolidación de un colectivo. Es constituyente del discurso identitario femenino. Es así como se busca es la transformación de la conducta, ante el juego de la inclusión y exclusión bajo una norma. No obstante, la apertura crítica es clave en el separatismo, porque la barrera es ante la amenaza, de modo que no puede ser dogmático en todas las esferas. Paralelamente, la barrera también cohesiona la conducta machista, resaltando elementos de la dominación tradicional. La masculinidad también se ve amenazada por la tensión con su norma, lo que procura el enfrentamiento. La normatividad debe tener un grado de permeabilidad y no puede ser esencial e inamovible para que la tensión tenga una fuga, la cual permitiría el cambio de dirección y no así solo el choque de fuerzas.