Visite el mismo lugar, una vez sin llaves y la segunda con llaves, ambas ocasiones fue distinta la forma de conocer lo que estaba fuera y ambas dependían de como estuviera lo de adentro. Una vez con más limitaciones y la otra sin problemas de volver cuando quisiera. Siempre salgo con mis llaves, pero más de una ocasión he necesitado de un cerrajero para volver a entrar, el cual me pregunta ¿cómo andan las cosas por casa? Otras veces no puedo salir porque no sé donde dejé las llaves y me quedo en cama. Otras veces me llevan, porque otros tienen las llaves y yo dejo las mías en casa. Pero hay más llaves, algunas perdidas, otras custodiadas, otras investigadas y otras lanzadas.
sábado, marzo 20, 2021
¿Cómo estas? perdí mis llaves
Conocimiento desde el panóptico
Como si algo de felino tuviesemos, que miramos desde la altura para dimensionar el tránsito y el rumbo, desde un balcón tenemos una puesta en escena de todo lo que ocurre, para encontrar en ese todo lo que pueda ser un paso microscópico. A veces no sólo es la altura, a veces es la distancia, es la contraposición y el contraste, como el rebelde situándose al final de la sala. Pero el juego no es sólo situarse desde el panóptico, sino decidir ir a cada lugar para poder saberlo todo, porque se quiere todo. Una ilusión y a la vez un aliento, una elección de dónde jugar.
jueves, marzo 11, 2021
La gaviota
Y la miraba agitar sus alas, planear, manteniendo el equilibrio en el aire, como niños andando en bicicleta. Y de pronto, en mi cabeza, eran muchas personas andando en bicicleta por el cielo costero.
Pajaritos
Como decía la Violeta, tengo unos pajaritos en el cuerpo y cabeza que no dejan de batir sus alas, ¿es que acaso también se encuentran igual de encerrados que yo?
Me he portado bien, creo que me he portado bien por suficiente tiempo, más de lo que alguna vez pude entender la capacidad de domesticación. Es que esos pajaritos volaban como belleza y las cosas que hacía solían ser bellas. Estar en el mundo permite belleza y jamás lo había entendido. Me sentía elevada por ellas, capaz, sobretodo, capaz. Ese impulso, ese aliento, esa energía, ese algo que hay entre todas las cosas.
Ahora siento que todo lo hago mal, siento que hay una tormenta de la cual quieren escapar y tratar de hallar una brisa que la saque como hermosura, pero no lo logran. Una pájaro gris voló fuera de mi cabeza y de los tormentos, asustada dio un aviso sobre mi plato, pero no podré decirle a nadie sobre ello. ¡Que vuele lejos! Las malas ideas se comienzan a colar y a salir, ¿cómo las contengo?, ¿cómo las dejo volar para ir a un lugar seguro? Quizás es tiempo de amarse de nuevo
lunes, noviembre 23, 2020
Encerrona de palabras: entre debates rad fem y queer
El contexto actual que contempla la eliminación de la definición de la disforia para contar con una operación genital en la población trans ha causado revuelo en algunos sectores, principalmente porque parece "vago" solo contar con la declaración identitaria y porque se descuida los casos "reales" de disforia. ¿Es primera vez que la autodenominación pareciera un problema burocrático? No, de partida sabemos cuanta burocracia hay para autodeclararse perteneciente a los pueblos indígenas en este país, sin mencionar el determinismo de lo que es "ser" indígena. ¿A la burocracia le basta?
Por otro lado, se ha traído a la mesa la discusión sobre la disforia y lo trans, consigo también la patologización de las conductas humanas que se salen del marco cultural que preceden. Bueno, la histeria también era una patología, pero ahora sabemos del sesgo patriarcal. Se habla de la psicosis o esquizofrenia en la población occidental, cuando hay practicas chamánicas que pueden contemplarse como tal; de la misma manera que la población afro esclavizada europa replicaba prácticas culturales y se les marginaba por locura.
Finalmente, hay otro elemento en la mesa, que es el sistema de salud que acoge estos escenarios y la precariedad de este mismo, lo que conlleva la regulación de las prácticas sociales. Otro problema que nos hace pensar que hay ciertos elementos en nuestra salud que no se plantean en proyección o retroyección (precaución o reducción de impacto de un elemento).
En todo este escenario sale a relucir lo que es la socialización en la relación genital, y cuanto impacto genera en la historia social su transformación. El feminismo radical suele sostener la socialización genital femenina a un sistema de represión patriarcal, donde la transformación puede ser una negación de la historia de las mujeres, ya sea trans de "mujer" a "hombre" (negación de la historia femenina), trans de "hombre" a "mujer" (carencia de conocimiento a la subordinación femenina y replicabilidad de prácticas de dominación en el género -determinismo-).
Ante todo esto, no puedo dejar de trasladar mi experiencia de vida en todo el debate, meramente como un ejercicio de reflexión. En primera instancia, no tengo una modificación genital y me socialicé como "mujer" ante esta categoría genital. Ante esta categoría, lo que se entendía culturalmente como femenino estuvo en discusión, pero a pesar de ello dominación fue ejercida lo que formó mi estandarte de lucha. No obstante, me construí en negación del rol de género, no me considero a mi misma plenamente cis, en especial por mi expresión de género que aunque pase inadvertida, transita de un lado a otro dependiendo del día. Sin mencionar que en comportamiento social, no calzo con lo que se entiende como un comportamiento femenino (¿quien calza con que te digan que las mujeres son irracionales?).
En todo esto, cuando hablo de expresión de género, es la expresión de lo que he constituido como identidad, justamente en cuanto a esa lucha o resistencia ante determinismo sexual. He tenido prácticas corporales relacionadas a esto, mínimas, pero son parte de esa expresión. Lo que me da para pensar en otras prácticas corporales de modificación o alteración, las cuales pasan por el sistema de salud, como por ejemplo, los bypass gástricos. Lo último que he sabido de esa operación son las numerosas secuelas en el cuerpo, en especial relacionadas a la absorción de vitaminas y porque no ha pasado mucho tiempo desde su ejecución para estudiar los efectos secundarios. Muchos de estos casos no son abordados, en especial porque la salud pasa por el mercado, es decir, quien tiene dinero, puede optar o no a modificaciones corporales de tipo clínica. Entonces, ¿el problema es netamente el sistema de salud o la justificación detrás de las modificaciones corporales? ¿Está detrás de todo esto el determinismo del sexo?
Entonces, por un lado, confundimos patología con tratamiento, tratamiento con justificación, justificación con normalidades culturales. Sin mencionar lo cuestionado que parece para muchos sectores la idea de "sentirse con otro cuerpo", que a decir verdad, es entendible ante quien posee la experiencia, pero sesgado para quien no lo experimenta. Lo que descubre una persona trans es la negación sostenida a las prácticas culturales de su género (no dista de lo que mencioné anteriormente), donde sus comportamientos se han socializado como un género, se relaciona a esto y esto incluye prácticas corporales. El tema es que si seguimos sosteniendo la socialización de ser mujer o la socialización de ser hombre, estamos cayendo en lo que efectivamente propone esta lectura, que existe un determinismo.
Tanto el feminismo radical como la teoría queer cae en determinismo de género, lo que nos deja un solo puente común, que es la no binariedad. El feminismo radical se queda con el determinismo de género al no reconocer que hay fluctuación, dicha fluctuación es conflictiva por la reproducción de elementos femeninos que se pretenden erradicar. En el caso de lo queer, el traspaso se consolida como la socialización del cuerpo, lo que vuelve a determinar la binariedad en lo trans. El debate es que uno ocurre antes de una acción y el otro ocurre después de la acción. Entonces, ¿por qué no se ha podido cerrar el debate que el camino es la reducción de la diferencia y la no binariedad?
sábado, septiembre 14, 2019
¿Aló?
Divagaciones sobre discusiones del baúl de los recuerdos
jueves, agosto 01, 2019
Ando corta de imaginación o la imaginación me tiene corta
martes, mayo 07, 2019
La bala loca
domingo, marzo 10, 2019
Separatismo
martes, enero 08, 2019
Replantear preguntas
sábado, enero 05, 2019
EL SUBORDINADO IRRACIONAL
domingo, octubre 14, 2018
Un diálogo de éticas
sábado, septiembre 29, 2018
Lo que aprendí de la promiscuidad
Soy hija de padres separados y de una sociedad machista. Mi madre y padre tuvieron serios casos de violencia que detonaron su separación, engaños, agresión psicológica y física, todo muy aceptado dentro de la moral de la época, lo que no dista en lo absoluto de la realidad de muchas personas. Me enseñaron a odiar a las mujeres y, de cierto modo, a odiarme a mi misma, a odiar mis emociones, mi menstruación, mi cuerpo, para así ensalzar la inteligencia, la virilidad y la astucia. Recuerdo a esas amistades que me decían "tú no eres como las demás, eres más inteligente, eres diferente", cuento repetido que me hizo creer que así era. Robusteció mi vanidad. Conjunto a esa dichosa inteligencia aceptada por un mundo masculino, me volví viril, libidinosa, intimidante y conquistadora. Me volví una acosadora, que buscaba, que insistía y no permitía un "no" como respuesta, porque justificaba mi insistencia en la mera atracción.
Tras años de tener la vida sexual permitida solo a los varones, me tocó vivir en carne propia la realidad del machismo y el patriarcado. Por mucho que actuara como un hombre, mi práctica era ilegítima por el hecho de no tener un pene, por ello se me insultó, menospreció y vulneró. Me hizo entender que 9 de cada 10 hombres que conocía me iba a hacer sufrir mi propia subordinación, 9 cada 10 a quién yo expresara aprecio o atención me iba a basurear por el sólo hecho de que ser mujer era ser infame. Yo no lo veía así, yo me veía en el pic de mi sexualidad y tratando de reponer emocionalmente el desastre que tenía con mi enfermedad, la depresión bipolar que cargo desde los 10 años. Sentí lo que es estar boca abajo en el piso forcejando no follar, despertarme sin pantalones o con semen en mi trasero, que te griten en la calle o que un viejo te diga alguna obscenidad al oído. Sí, viví todo eso y más, porque son muchos los hombres que marcaron mi sexualidad por medio de la violencia.
Entonces, claro, para mí la heterosexualidad no es un jardín de flores y sé que se siente en cada uno de los casos. Sin embargo, el paternalismo que en la actualidad acoge las denuncias vuelve a las mujeres víctimas infantilizadas, puras y santas, como si fuesen sólo receptoras de agresiones. Y aquí es donde veo el problema, es que somos parte del circuito de violencia, algunas no denuncian por culpabilidad y dudas por su participación, por responder agresivamente a esta violencia. No somos pasivas, al menos, en los casos más cotidiano con nuestros pares, reproducimos la violencia que nos subordina. ¿Por qué afirmo esto? Porque después de echar abajo todo lo que había instalado, rearme mi socialización en base a principios de respeto: trato de no subir la voz al discutir (es lo que más me ha costado) porque esto anula; no me acerco a nadie que no sea por cuestiones pragmáticas, ni menos busco a alguien porque me guste; dejé de ver porno; dejé las prácticas abusivas en el plano sexual; trato de escuchar música que no tenga contenido machista; trato de no insultar por mucho que esté enrabiada; erradiqué todo prejuicio hacia las mujeres; cuestiono mis inseguridades como raíz de los celos; dejé de juntarme con todas las personas que veo un trato peyorativo o denostativo hacia la emotividad o inteligencia de las mujeres; dejé de ver las relaciones sexuales como un acto utilitarista y unilateral. Esto entre otras cosas más. ¿Qué pasó? Hace meses que en mi vida personal no vivo la violencia que marcó gran parte de mi vida, es decir, puedo afirmar que con mis elecciones y autonomía pude cortar circuitos de violencia sin denunciar ni una sola vez.
¿Por qué no he denunciado? ¿Soy encubridora de la misma violencia que viví? Hablar de encubrimiento está dentro de la lógica del castigo, de tomar la autoridad para sancionar cuando de forma subjetiva se perciba violencia. ¿Es que acaso solo somos conscientes de la violencia cuando la recibimos? ¿Esto no lo vuelve arbitrario? El castigo no es la respuesta a todo un sistema, porque de ser así, 9 cada 10 hombres debiesen ser expulsados del edén del feminismo. Necesitamos enseñar a desestructurar la violencia de género en nuestro entorno no acogiéndonos en el castigo solamente, porque, para ser franca, muchos compañeros que apañan en las funas son los agresores de otras, los que esperan jamás ser denunciados y ser aceptados por esta comunidad moral. Ese mismo compañero que grita "que le corten la cabeza", puede estar follandose instrumentalmente a tus compañeras y exponiéndola socialmente. Necesitamos reconocer que sí existen gradualidades de violencia de género, donde la autonomía de la mujer no se ve limitada y puede ejercer de forma directa su discurso ¡Eso es educación! La acción directa es educación social.
Por otro lado, mujeres que cambien su estructura serán libres de poder denunciar cuando necesite de su entorno y su vulnerabilidad no quede en la frialdad de las redes sociales, ya que esta estrategia se ve disminuyendo su impacto en comparación a sus inicios. Mujeres que cambian su estructura de vida, que cambian su forma de relacionarse es la primera estrategia de defensa que debiese ser utilizada, ya que se podrá reconocer a sí misma activa y no partícipe de su violencia. Aprendí, siendo una mujer masculinizada, que el mundo de la masculinidad tiene sus motivos y esos son los que deben ser derrocados, por ello, no persigo personas, sino actos: derrocar "qué" y no "quienes". Debe echarse abajo el patriarcado y no el pueblo. Y es así, como yo no me veo con la autoridad de castigar, porque por medio de mí ha pasado esa violencia y la he dejado echar raíces al igual que muchas aún lo siguen permitiendo. Declararse feminista jamás tuvo la intención de buscar el título o la autoridad de castigar, sino que de hacer comunidad para detener lo que nos agrede.
jueves, mayo 24, 2018
Un relato sobre deconstrucción
viernes, mayo 11, 2018
Esto no es una denuncia...
sábado, abril 21, 2018
Paseando por internet
Sin ser comunista puedo decir que en el ataque de derecha no hay conocimiento sobre las bases teóricas de Marx. "La religión es el opio del pueblo", frase acuñada por Marx apela que la religión adormece a los trabajadores, ponen su vida en función a esta "droga" sin actuar en las condiciones materiales existentes. Lo de abominar en la propiedad privada es una parte principal de la teoría, donde da cuenta que la relación de poder surge de la propiedad primitiva, por una clase precisa de propiedad privada (no toda propiedad privada es un medio, ni toda propiedad genera dominación), por lo tanto, no está en contra de la propiedad como un todo, sino del capital. De hecho, la consigna "la propiedad es un robo" acuñada en la época de Marx fue una de las cosas que buscó refutar, ya que cuestionaba que toda propiedad era vista de la misma manera. En cuanto al matrimonio y la familia, primero era acorde a la primera dominación que expresa Engel, la dominación de la mujer, luego la reproducción del lucro privado. Y no era en contra de la familia en sí, sino en la idea de la familia burguesa.
¿Acaso esto es no es una muestra de algo? El conocimiento sí libera, el conocimiento conlleva el reconocimiento de ti en el mundo, de ti ante la hegemonía. Si ignoro y replico lo que no entiendo ¿cuál es mi posición ahí?
jueves, abril 05, 2018
- Mira, partamos por otro supuesto, del supuesto que se basa en no considerarnos por defecto inteligentes, sino más bien en proceso de aprendizaje, porque en el caso contrario vamos a mirar al otro como un estúpido con efecto de reflejo. Creo que partir asumiendo que eres capaz de aplicar tus conocimientos, ponerlos en cuestión y contrastarlos es suficiente para debatir, ¿no?...
... luego de eso me dijo "feminazi", "comunista come guagua" y otros apelativos.
Creo que pedir conocimiento y dudar de lo que se sabe es más difícil de lo que se piensa.
jueves, marzo 29, 2018
Relaciones normalmente esquizofrénicas.
martes, marzo 20, 2018
Locuras sobre el poder
No sé... no sé... sólo encontré todos estos pensamientos tras prohibirme de tratar a mi adversario como un idiota.