sábado, marzo 20, 2021

¿Cómo estas? perdí mis llaves

 Visite el mismo lugar, una vez sin llaves y la segunda con llaves, ambas ocasiones fue distinta la forma de conocer lo que estaba fuera y ambas dependían de como estuviera lo de adentro. Una vez con más limitaciones y la otra sin problemas de volver cuando quisiera. Siempre salgo con mis llaves, pero más de una ocasión he necesitado de un cerrajero para volver a entrar, el cual me pregunta ¿cómo andan las cosas por casa? Otras veces no puedo salir porque no sé donde dejé las llaves y me quedo en cama. Otras veces me llevan, porque otros tienen las llaves y yo dejo las mías en casa. Pero hay más llaves, algunas perdidas, otras custodiadas, otras investigadas y otras lanzadas.

Conocimiento desde el panóptico

 Como si algo de felino tuviesemos, que miramos desde la altura para dimensionar el tránsito y el rumbo, desde un balcón tenemos una puesta en escena de todo lo que ocurre, para encontrar en ese todo lo que pueda ser un paso microscópico. A veces no sólo es la altura, a veces es la distancia, es la contraposición y el contraste, como el rebelde situándose al final de la sala. Pero el juego no es sólo situarse desde el panóptico, sino decidir ir a cada lugar para poder saberlo todo, porque se quiere todo. Una ilusión y a la vez un aliento, una elección de dónde jugar. 

jueves, marzo 11, 2021

La gaviota

 Y la miraba agitar sus alas, planear, manteniendo el equilibrio en el aire, como niños andando en bicicleta. Y de pronto, en mi cabeza, eran muchas personas andando en bicicleta por el cielo costero.

Pajaritos

 Como decía la Violeta, tengo unos pajaritos en el cuerpo y cabeza que no dejan de batir sus alas, ¿es que acaso también se encuentran igual de encerrados que yo? 

Me he portado bien, creo que me he portado bien por suficiente tiempo, más de lo que alguna vez pude entender la capacidad de domesticación. Es que esos pajaritos volaban como belleza y las cosas que hacía solían ser bellas. Estar en el mundo permite belleza y jamás lo había entendido. Me sentía elevada por ellas, capaz, sobretodo, capaz. Ese impulso, ese aliento, esa energía, ese algo que hay entre todas las cosas. 

Ahora siento que todo lo hago mal, siento que hay una tormenta de la cual quieren escapar y tratar de hallar una brisa que la saque como hermosura, pero no lo logran. Una pájaro gris voló fuera de mi cabeza y de los tormentos, asustada dio un aviso sobre mi plato, pero no podré decirle a nadie sobre ello. ¡Que vuele lejos! Las malas ideas se comienzan a colar y a salir, ¿cómo las contengo?, ¿cómo las dejo volar para ir a un lugar seguro? Quizás es tiempo de amarse de nuevo


lunes, noviembre 23, 2020

Encerrona de palabras: entre debates rad fem y queer

 El contexto actual que contempla la eliminación de la definición de la disforia para contar con una operación genital en la población trans ha causado revuelo en algunos sectores, principalmente porque parece "vago" solo contar con la declaración identitaria y porque se descuida los casos "reales" de disforia. ¿Es primera vez que la autodenominación pareciera un problema burocrático? No, de partida sabemos cuanta burocracia hay para autodeclararse perteneciente a los pueblos indígenas en este país, sin mencionar el determinismo de lo que es "ser" indígena. ¿A la burocracia le basta? 

Por otro lado, se ha traído a la mesa la discusión sobre la disforia y lo trans, consigo también la patologización de las conductas humanas que se salen del marco cultural que preceden. Bueno, la histeria también era una patología, pero ahora sabemos del sesgo patriarcal. Se habla de la psicosis o esquizofrenia en la población occidental, cuando hay practicas chamánicas que pueden contemplarse como tal; de la misma manera que la población afro esclavizada europa replicaba prácticas culturales y se les marginaba por locura.   

Finalmente, hay otro elemento en la mesa, que es el sistema de salud que acoge estos escenarios y la precariedad de este mismo, lo que conlleva la regulación de las prácticas sociales. Otro problema que nos hace pensar que hay ciertos elementos en nuestra salud que no se plantean en proyección o retroyección (precaución o reducción de impacto de un elemento).

En todo este escenario sale a relucir lo que es la socialización en la relación genital, y cuanto impacto genera en la historia social su transformación. El feminismo radical suele sostener la socialización genital femenina a un sistema de represión patriarcal, donde la transformación puede ser una negación de la historia de las mujeres, ya sea trans de "mujer" a "hombre" (negación de la historia femenina), trans de "hombre" a "mujer" (carencia de conocimiento a la subordinación femenina y replicabilidad de prácticas de dominación en el género -determinismo-).

Ante todo esto, no puedo dejar de trasladar mi experiencia de vida en todo el debate, meramente como un ejercicio de reflexión. En primera instancia, no tengo una modificación genital y me socialicé como "mujer" ante esta categoría genital. Ante esta categoría, lo que se entendía culturalmente como femenino estuvo en discusión, pero a pesar de ello dominación fue ejercida lo que formó mi estandarte de lucha. No obstante, me construí en negación del rol de género, no me considero a mi misma plenamente cis, en especial por mi expresión de género que aunque pase inadvertida, transita de un lado a otro dependiendo del día. Sin mencionar que en comportamiento social, no calzo con lo que se entiende como un comportamiento femenino (¿quien calza con que te digan que las mujeres son irracionales?). 

En todo esto, cuando hablo de expresión de género, es la expresión de lo que he constituido como identidad, justamente en cuanto a esa lucha o resistencia ante determinismo sexual. He tenido prácticas corporales relacionadas a esto, mínimas, pero son parte de esa expresión. Lo que me da para pensar en otras prácticas corporales de modificación o alteración, las cuales pasan por el sistema de salud, como por ejemplo, los bypass gástricos. Lo último que he sabido de esa operación son las numerosas secuelas en el cuerpo, en especial relacionadas a la absorción de vitaminas y porque no ha pasado mucho tiempo desde su ejecución para estudiar los efectos secundarios. Muchos de estos casos no son abordados, en especial porque la salud pasa por el mercado, es decir, quien tiene dinero, puede optar o no a modificaciones corporales de tipo clínica. Entonces, ¿el problema es netamente el sistema de salud o la justificación detrás de las modificaciones corporales? ¿Está detrás de todo esto el determinismo del sexo? 

Entonces, por un lado, confundimos patología con tratamiento, tratamiento con justificación, justificación con normalidades culturales. Sin mencionar lo cuestionado que parece para muchos sectores la idea de "sentirse con otro cuerpo", que a decir verdad, es entendible ante quien posee la experiencia, pero sesgado para quien no lo experimenta. Lo que descubre una persona trans es la negación sostenida a las prácticas culturales de su género (no dista de lo que mencioné anteriormente), donde sus comportamientos se han socializado como un género, se relaciona a esto y esto incluye prácticas corporales. El tema es que si seguimos sosteniendo la socialización de ser mujer o la socialización de ser hombre, estamos cayendo en lo que efectivamente propone esta lectura, que existe un determinismo. 

Tanto el feminismo radical como la teoría queer cae en determinismo de género, lo que nos deja un solo puente común, que es la no binariedad. El feminismo radical se queda con el determinismo de género al no reconocer que hay fluctuación, dicha fluctuación es conflictiva por la reproducción de elementos femeninos que se pretenden erradicar. En el caso de lo queer, el traspaso se consolida como la socialización del cuerpo, lo que vuelve a determinar la binariedad en lo trans. El debate es que uno ocurre antes de una acción y el otro ocurre después de la acción. Entonces, ¿por qué no se ha podido cerrar el debate que el camino es la reducción de la diferencia y la no binariedad?

sábado, septiembre 14, 2019

¿Aló?

Que curioso es revisar este espacio, ver lo que pensabas hace unos años y notar qué estaba en el centro de tu propia vida. Ahora leo y todo tiene que ver con política, con ser soñadora, con debates que van más allá de mi misma, lo cual no me sitúan en la soledad. Quisiera decir que la depresión se ha acabado, pero estacionalmente se iluminan sus resabios. La única diferencia es que ahora me siento orgullosa de quien soy, porque quizás empecé a hacerme otras preguntas, porque encontré a mis amigas, porque no las obligué a quererme, porque tan sólo nos empezamos a tratar bien. Corté lazos que me automutilaban, lazos con gente que generaba juicios que me hacían autodespreciarme, que me hacían pensar que el ser humano es egoísta, que busca solo el beneficio individual, que dentro de la selección natural yo era el ser vivo más débil. Dejé de esperar que los demás me trataran bien o fueran los sueños que tenía, porque comencé a darme cuenta que los sueños eran para mí y cree a esa persona con la cual ahora me siento contenta. Esa imagen actual que tengo de mi misma es la que ha derrocado a la sombra de la depresión, que la ha derrocado a falta de pastillas y tratamientos burocráticos. Me volví enormemente feliz... increíble resultado para una depresiva. Como diría Bob Dylan, quizás la gente no se busca a sí misma a lo largo de la vida, sino más bien se crea a sí misma. 
Ahora la casa está llena de amistades, ahora hay almuerzos y risas, ahora hay margaritas en la sonrisa que veo todas las mañanas. 
Quizá sabotear mi propio intento de suicidio fue la mejor oportunidad que me di a mi misma. Quizás eliminar la violencia en tu vida cotidiana es mejor que una porción de diazepam.  

Divagaciones sobre discusiones del baúl de los recuerdos

Yo solía tener un amigo muy de derecha (pro kast) cuya última frase que le aguanté fue "la gente de izquierda siempre se victimiza". Esa vez resolví el tema con un "sabes, no tengo por qué ser amiga tuya", pero siempre me ha quedado dando vueltas esa frase. El socialismo utópico y científico (como lo dividen en ocasiones) parte preguntándose por qué hay reyes y esclavos, burgueses y proletarios, por qué unos viven en la opulencia y otros en la miseria. Y esa es la principal pregunta que se resuelve cuando se discute sobre la propiedad y los medios de producción. Entonces me pasa cuando se discute sobre el método y la estrategia para acabar con ese sistema, y solo se reduce como contrargumento que "el socialismo busca generar un capitalismo de estado", se salta lo fundamental, las luchas de clases, las luchas para terminar con un sistema reproductor de desigualdad y miserias. Cuando se salta esa parte llegamos a un "la izquierda se victimiza", cuando en realidad no existe una victimización, sino una visibilización de que la lucha se da y esta es reprimida.

Por otro lado, si hablamos de método y estrategia, podemos considerar que hay un sin fin de luchas, que no parten de lo individual, sino mirando el colectivo. Hay muchas luchas que pueden ser discutidas en su estrategia, en este caso me quedo con una frase de Vanzetti dirijida a Elizabeth Glendower Evans como lineamiento hacia esa estrategia "todo lo que es ayuda para mi sin perjudicar a los demás es bueno; todo lo que ayuda a los demás sin perjudicarme a mí también es bueno, todo lo demás es malo. Busca su libertad en la libertad de todos, su felicidad en la felicidad de todos, su bienestar en el bienestar universal". Cuando la lucha consiste en el bienestar, en la felicidad de todos, del derrocamiento de la obligatoriedad de estar subyugado, nadie es una víctima hasta que la mano que oprime te quita tu dignidad y vida. El camino a ese momento son múltiples, llenos de responsabilidades, lleno de errores, porque detrás del método hay personas, gente que debe derrocar la dominación en sí mismo, gente que tiene un desafío enorme que requiere tanto de creatividad como inteligencia. Pero la lucha de clase no es un método estricto, se realiza en el cotidiano, en las rupturas del pensamiento, en las reflexiones. Se realiza en el arte, en una conversación, en cada instancia que sirva para cambiar esto. Las condiciones materiales es una parte relevante de la construcción de esta diferencia, pero hay otros frentes, siempre han existido. En todos ellos existen formas de acción, la cual genera olas y olas de cambios y transformaciones, desde cada lugar en el mundo, en cada posición en las estructuras sociales.

Puede que la izquierda se haya fragmentado en esta multiplicidad de métodos, pero creo que hay algo claro para muchos, que cuando existe un luchador oprimido y mutilado, este no se debe olvidar.

jueves, agosto 01, 2019

Ando corta de imaginación o la imaginación me tiene corta

Los justos, los precisos, justo los precisos, los precisos justos, justo los precisos justos, preciso justo los precisos justos.

martes, mayo 07, 2019

La bala loca

Cuando una persona lastimada perdona a quién le infligió dolor, ¿hay justicia en ello? O acaso esperamos que nuestras propias fallas se las lleve el viento y que no existan consecuencias de todo lo que hacemos. ¿Cuantos lastimados por balas locas hemos quedado en las trincheras? ¿Cuanta maldad veremos en nuestros cuerpos fenecidos? ¿Queremos asumir la responsabilidad de todos nuestros actos? ¿será posible? ¿Podremos reconocer los casquillos de balas al aire y todos nuestros heridos? ¿Podremos reconocer esos casquillos si no somos los únicos disparando al aire?. Viejos podremos cavilar sobre el tiempo borroso y lo que hemos aprendido a ser... a ser más humildes que ayer y perdonar al aire. ¿Hemos aprendido algo después de todo? La culpa me exige el olvido, perdonar y ser perdonado.Aún no estoy tan vieja para aprender a deponer las armas. 

domingo, marzo 10, 2019

Separatismo

A raíz de la pregunta muy latente estos días ¿por qué separatismo en el feminismo? quisiera rescatar una cita: "En los discursos de la identidad las fronteras se transforman en separación, se transforman en lugares tenebrosos, que obligan al refugio de los miembros de esa comunidad en espacios cercados, cerrados, vigilados y protegidos y, por ende, se construye socialmente una realidad en base a un discurso de protección. Ante la amenaza se suelen "cerrar las fronteras" (Bengoa, La comunidad reclamada. 2006:97). Ante la amenaza de la seguridad de las mujeres en el sistema patriarcal, el separatismo es una frontera que diferencia a unos de otros, que se dirige hacia el cuidado y vigilancia de un grupo, grupo imaginado y constituido desde el presente, desde el reconocimiento presente del poder femenino. En ese sentido, el discurso separatista persigue un principio moral y un poder cohercitivo, un horizonte práctico, la transformación y la abolición de un sistema patriarcal, más la consolidación de un colectivo. Es constituyente del discurso identitario femenino. Es así como se busca es la transformación de la conducta, ante el juego de la inclusión y exclusión bajo una norma. No obstante, la apertura crítica es clave en el separatismo, porque la barrera es ante la amenaza, de modo que no puede ser dogmático en todas las esferas. Paralelamente, la barrera también cohesiona la conducta machista, resaltando elementos de la dominación tradicional. La masculinidad también se ve amenazada por la tensión con su norma, lo que procura el enfrentamiento. La normatividad debe tener un grado de permeabilidad y no puede ser esencial e inamovible para que la tensión tenga una fuga, la cual permitiría el cambio de dirección y no así solo el choque de fuerzas.

martes, enero 08, 2019

Replantear preguntas

Cuando terminaron las elecciones presidenciales en Chile la izquierda del país se preguntó "¿quién le hizo el juego a la derecha?", cuando en realidad estábamos frente a la crisis de representatividad del Estado, es decir, ante el resultado de una estrategia pre eleccionaria y no una falla de estrategia electoral. En un principio nos alegramos porque fue la inasistencia sufragista la que ganó en las urnas, cuando en realidad era uno de los tantos síntomas que tiene la crisis. La crisis del Estado no fue producto de la polarización del pensamiento de la gente, sino más bien de sus fallas constitutivas: de la corrupción, de los privilegios, del nepotismo, del poder centralizado. Esta crisis debe preocupar a la izquierda, porque nos precede una historia en torno al Estado y somos asociado a lo que la gente se refiere con "extremos". ¿No les resuena Chilezuela y su razón de ser en el periodo electoral?

Hace meses me pregunto "¿por qué creemos en los "extremos"?", ¿qué significa los "extremos"? y la manera más sencilla de definir este concepto es como homologación de ideas diferentes pero puesta en contraste, de este modo "la derecha" y "la izquierda" pierden sus diferencias epistémicas y se unen bajo una comprensión ambigua sobre el Estado. Esto quiere decir que la homologación es la comprensión del poder del Estado y que pone en sus extremos a sus beneficiarios, en otras palabras, se pone en jaque la distribución y el derecho social en contra de la proyección de la producción económica. Lo curioso de este tema es que en la actualidad Chile no posee una izquierda conservadora a la cual se pueda asociar tan fácil "su historia homologada" acerca del Estado, pero sí en latinoamérica tenemos la figura de Venezuela y las repercusiones de su emigración. Además de la propagación de las obstrucciones políticas y económicas que se enfrenta Maduro, la participación del PC en el Gobierno de la Nueva Mayoría vino a relacionar a la izquierda conservadora (Reformista) con el "centro". Por lo tanto, el "centro" se disipa y se relaciona a la izquierda con ideas "extremistas", es decir, es proclive a ser atacada y es culpada de "asesinatos" y "hambre" como parte de su comprobación del extremo. Por ello no es casual que la figura de Guzmán sea algo de qué hablar en conjunto a las crisis vividas en Venezuela. 

Ante este escenario, he escuchado distintos planteamientos en torno a las condiciones de la derecha y uno de esos planteamientos es la fracturación de la derecha. Es una de las dudas más relevantes y complejas que debemos tener ahora, porque es esta duda la que vendría a resolver el mapa. En la actualidad tenemos una derecha conservadora y una derecha liberal, que en palabras sencillas se entendería como una derecha fascista ante una liberal. La propaganda de la derecha liberal ha constado en coquetear con los movimientos más estratégicos de la izquierda, es decir, coquetean con el tecnocratismo como vía y las políticas sociales progresistas. Si alguien recuerda los juegos de Lavín en torno las políticas de Jadue, además de su postura sobre la dictadura y el "arrepentimiento de clase" o el coqueteo de Mattei con el feminismo liberal, o el último retracto de Felipe Kast. Por otro lado, la figura de Piñera en el gobierno es compleja, porque por un lado su alianza está compuesta por ambas derechas, unas que quieren dejar entrar a China y otras que quieren dejar entrar a EE.UU, unos con embriaguez de dictadura y otros más tecnócratas. Y, por otro lado, ha bajado de los Ministerios a la derecha conservadora a excepción de su primo, el cual es un factor clave para preguntarnos sobre la fragmentación, en conjunto de la misma propaganda en contra que tuvo de personajes como la Teresa Marinovic, la cual lo describió como un "ludópata". 

Planteo que es fundamental preguntarse sobre la fragmentación de la derecha porque ya sabemos que la izquierda lo está y esto tiene que ver cómo esta derecha se va a posicionar en las próximas elecciones y, no sólo eso, sino que también es preguntarse si la fachada de fragmentación tiene algún propósito. Sin embargo, lo que más podemos tener claro es que Gramsci siempre va a tener razón, porque si el Estado es burgués, la política es burguesa y, por añadidura, si la derecha conservadora tiene poder, siempre habrá espacio para el liberal. Entonces, ¿por qué mostrar fragmentación en periodo de crisis de representación? ¿Esto tiene relación con la polarización internacional? ¿la disputa de la energía del petróleo y la eléctrica tiene un rol acá? ¿la economía china y la estadounidense es un factor relevante para tomar decisiones? ¿Piñera no estará apaciguando las aguas ante las dudas del proceso internacional o es más bien una estrategia para asegurar un gobierno de derecha liberal? 

Mientras que nos planteamos si la derecha está fragmentada, debemos cuestionar nuestra asociación con el Estado, porque de manera que aparece el fascismo, un gobierno de izquierda quiere ser saboteado. Y no sólo eso, sino que nuestra historia ha mostrado las fallas de la teoría de la centralización y distribución, no porque se ha tenido que luchar en contra del fascismo, sino más bien porque el fascismo vino complejizar la comprensión de la centralización del poder. Los extremos son ficciones, pero ficciones útiles para cerrar los movimientos de la izquierda, de manera que la organización social anticaudillista es fundamental en la actualidad. Y, aunque nos parezca grosero, también es fundamental el amarillismo concertacionista para menguar la ficción de los extremos. Sí, Boric es un amarillo, pero no es weón, sabe que en estos casos debe haber un "centro". Entonces, bajo este caso, la izquierda revolucionaria debe tomar más del negro que del rojo en este momento, del mismo modo que como sociedad debemos voltear la mirada hacia la sociedad. El Estado está en crisis de representación y apelar a éste es sostener el conflicto.   
  


sábado, enero 05, 2019

EL SUBORDINADO IRRACIONAL

Una de las armas más potentes del patriarcado es encasillar la protesta y descontento de la mujer como un acto irracional (la regla, las hormonas, su instinto animal, etc), de manera que todo intento de defensa se transforma en su debilidad. Este escenario se repite en otras formas políticas de represión, como es el dirigido a las clases trabajadoras rebeldes, ya que se apela a su vez a la falta de educación, ignorancia, flojera, falta de méritos, etcétera, por ello, no es casual que se apele a "lo quieren todo gratis". Aparte de esto, contamos con una teoría que no es de acceso a la totalidad de la población por lo elitizado de su lenguaje, lo que permite posicionar un discurso en la sociedad sobre la irracionalidad. Es así como uno de los numerosos intentos para difundir el discurso de irracionalidad es la instalación del concepto de "terrorismo" y la manera que se propaga en los medios de comunicación sus leitmotiv. No olvidemos el peso de esa institución hegemónica. El leitmotiv es vacío, es especulado, no debe significar nada para nadie, por ello se refuerza socialmente. Por esto, lo que ocurrió ayer no es para convencer a los dudosos, esto es para robustecer al dominante y su discurso, porque ahora el ecologista es mirado como un irracional. Y ojalá nos quedáramos sólo con eso, porque mientra que los pacos lavan su imagen, aparece el "ecoterrorismo" y los ecologistas "se suicidan". A algunos que les suene el blindaje ya se dará cuenta. En este momento temo del terror que ha implementado el Estado mediante su estrategia de irracionalidad sobre su objeto de represión, porque la bomba puesta ayer en la calle se encuentra en una zona estratégica de Santiago, cercano a distintas sedes universitarias y donde por curiosidad hay gente que vende hamburguesas de soya.

Entonces, ¿qué puedo concluir de todo esto?, lo primero es dar cuenta de lo peligroso que es para nosotros mismos la elitización de nuestras protestas, su complejidad de lectura en la población y la separación entre los que entienden y no. Nuestra misma sociedad es la principal arma de subordinación, es cómo nos miramos a nosotros mismos, es mirarnos todos como weones pobres e ignorantes. Estamos en un periodo donde debemos ser más claros que nunca sobre nuestras estrategias, por ello tenemos una deuda grande para aclarar cómo y cuándo ocurre la represión, y cómo hemos estado siempre divididos por género y clase. Debemos trabajar en la "desirracionalización" de lo que somos, lo que siempre hemos sido y lo que siempre seremos; debemos trabajar en la cautela a la vez que trabajamos en la autodefensa y la defensa colectiva. ¿Acaso no recordamos por qué era necesario desentrañar la "utopía" en la teoría socialista? Porque la utopía era un lugar inhabitado, comprendido como imposible. Sólo recuerdo una experiencia particular cuando discutí con mi jefa y ella me dijo que yo era una soñadora por querer transformar la sociedad. Nosotros no cambiamos a la sociedad, nosotros somos la sociedad que debe cambiarse a sí misma en primera instancia. Lo personal es político y es el primer principio donde se pierde la noción de utopía, porque el "no lugar" es contrastado con el ahora posible. Tu acto es tu primera propaganda, luego de ello se trabaja en la sociedad.

Por otro lado, la defensa debe entenderse discursivamente, eso quiere decir que debe entenderse la razón de defensa y contar con testigos de defensa. Uno de los movimientos más fuertes de la ola feminista fue la sororidad, ya que sólo a través de la comprensión de muchas mujeres los testimonios tuvieron testigos y respaldo, razón y perspectiva. Más allá de esto, la reiteración de la defensa se transforma en un imperativo y constructor de sentido, es decir, se vuelve una razón. ¿Por qué?, porque la relación entre dos personas que experimentan entre ellas y con otras la misma experiencia se transforma en un conocimiento adoptado y posteriormente en una razón. Necesitamos defensas colectivas y ello significa unión social y de criterios.

Bueno, eso es lo que pienso.

domingo, octubre 14, 2018

Un diálogo de éticas

Ella dijo "si una persona viola a mi hija, yo la mato", "si me roban, yo respondo". Así que me quedé mirándola y pensando si yo sería capaz de proteger así la propiedad y exponer mi ética hacia el poder de matar a alguien como autodefensa. Luego pensé que es de esa autodefensa pueril de la que se cuelgan las autoridades para declarar la guerra, encubren sus intenciones mediante la irracionalidad, la emotividad que causa el sentirse desprotegido, así que llaman a los milicos a la calle o fuera del país. Y ahí me doy cuenta de la importancia de hacer ciencia inteligible, porque el marxismo al ser considerado algo difícil de comprender, da pie a la ignorancia y de la ignorancia una herramienta para permitir el terror. El otro... un ser irracional, un ser que viene a promover el terror. El marxista, como una ideología de locos y extraños.

sábado, septiembre 29, 2018

Lo que aprendí de la promiscuidad

Como alguien que está en formación feminista y que también ha necesitado cambiar sus formas de actuar, afirmo que en el proceso de deconstrucción no podemos tener "tejado de vidrio", es decir, es necesario hacer un ejercicio de rememorar antes de sancionar. Yo no nací feminista y, de hecho, mucho tiempo estuve en contra de la praxis política de este grupo y hoy, a pesar de todos los cambios, me vuelvo a encontrar en una vereda crítica, pero hacia una ideología que adhiero. Como podría extraer de los postulados de Derrida,  la deconstrucción es un acto de memoria, por ello, no puedo pasar por alto mi propia experiencia y ponerla en relación con las sanciones sociales de la actualidad. Por lo tanto, quiero contar sobre mi experiencia de promiscuidad y cómo esto me ha generado múltiples dudas sobre tomar la autoridad de castigar socialmente la violencia de género.

Soy hija de padres separados y de una sociedad machista. Mi madre y padre tuvieron serios casos de violencia que detonaron su separación, engaños, agresión psicológica y física, todo muy aceptado dentro de la moral de la época, lo que no dista en lo absoluto de la realidad de muchas personas. Me enseñaron a odiar a las mujeres y, de cierto modo, a odiarme a mi misma, a odiar mis emociones, mi menstruación, mi cuerpo, para así ensalzar la inteligencia, la virilidad y la astucia. Recuerdo a esas amistades que me decían "tú no eres como las demás, eres más inteligente, eres diferente", cuento repetido que me hizo creer que así era. Robusteció mi vanidad. Conjunto a esa dichosa inteligencia aceptada por un mundo masculino, me volví viril, libidinosa, intimidante y conquistadora. Me volví una acosadora, que buscaba, que insistía y no permitía un "no" como respuesta, porque justificaba mi insistencia en la mera atracción.

Tras años de tener la vida sexual permitida solo a los varones, me tocó vivir en carne propia la realidad del machismo y el patriarcado. Por mucho que actuara como un hombre, mi práctica era ilegítima por el hecho de no tener un pene, por ello se me insultó, menospreció y vulneró. Me hizo entender que 9 de cada 10 hombres que conocía me iba a hacer sufrir mi propia subordinación, 9 cada 10 a quién yo expresara aprecio o atención me iba a basurear por el sólo hecho de que ser mujer era ser infame. Yo no lo veía así, yo me veía en el pic de mi sexualidad y tratando de reponer emocionalmente el desastre que tenía con mi enfermedad, la depresión bipolar que cargo desde los 10 años. Sentí lo que es estar boca abajo en el piso forcejando no follar, despertarme sin pantalones o con semen en mi trasero, que te griten en la calle o que un viejo te diga alguna obscenidad al oído. Sí, viví todo eso y más, porque son muchos los hombres que marcaron mi sexualidad por medio de la violencia.

Entonces, claro, para mí la heterosexualidad no es un jardín de flores y sé que se siente en cada uno de los casos. Sin embargo, el paternalismo que en la actualidad acoge las denuncias vuelve a las mujeres víctimas infantilizadas, puras y santas, como si fuesen sólo receptoras de agresiones. Y aquí es donde veo el problema, es que somos parte del circuito de violencia, algunas no denuncian por culpabilidad y dudas por su participación, por responder agresivamente a esta violencia. No somos pasivas, al menos, en los casos más cotidiano con nuestros pares, reproducimos la violencia que nos subordina. ¿Por qué afirmo esto? Porque después de echar abajo todo lo que había instalado, rearme mi socialización en base a principios de respeto: trato de no subir la voz al discutir (es lo que más me ha costado) porque esto anula; no me acerco a nadie que no sea por cuestiones pragmáticas, ni menos busco a alguien porque me guste; dejé de ver porno; dejé las prácticas abusivas en el plano sexual; trato de escuchar música que no tenga contenido machista; trato de no insultar por mucho que esté enrabiada; erradiqué todo prejuicio hacia las mujeres; cuestiono mis inseguridades como raíz de los celos; dejé de juntarme con todas las personas que veo un trato peyorativo o denostativo hacia la emotividad o inteligencia de las mujeres; dejé de ver las relaciones sexuales como un acto utilitarista y unilateral. Esto entre otras cosas más. ¿Qué pasó? Hace meses que en mi vida personal no vivo la violencia que marcó gran parte de mi vida, es decir, puedo afirmar que con mis elecciones y autonomía pude cortar circuitos de violencia sin denunciar ni una sola vez.

¿Por qué no he denunciado? ¿Soy encubridora de la misma violencia que viví? Hablar de encubrimiento está dentro de la lógica del castigo, de tomar la autoridad para sancionar cuando de forma subjetiva se perciba violencia. ¿Es que acaso solo somos conscientes de la violencia cuando la recibimos? ¿Esto no lo vuelve arbitrario? El castigo no es la respuesta a todo un sistema, porque de ser así, 9 cada 10 hombres debiesen ser expulsados del edén del feminismo. Necesitamos enseñar a desestructurar la violencia de género en nuestro entorno no acogiéndonos en el castigo solamente, porque, para ser franca, muchos compañeros que apañan en las funas son los agresores de otras, los que esperan jamás ser denunciados y ser aceptados por esta comunidad moral. Ese mismo compañero que grita "que le corten la cabeza", puede estar follandose instrumentalmente a tus compañeras y exponiéndola socialmente. Necesitamos reconocer que sí existen gradualidades de violencia de género, donde la autonomía de la mujer no se ve limitada y puede ejercer de forma directa su discurso ¡Eso es educación! La acción directa es educación social.

Por otro lado, mujeres que cambien su estructura serán libres de poder denunciar cuando necesite de su entorno y su vulnerabilidad no quede en la frialdad de las redes sociales, ya que esta estrategia se ve disminuyendo su impacto en comparación a sus inicios. Mujeres que cambian su estructura de vida, que cambian su forma de relacionarse es la primera estrategia de defensa que debiese ser utilizada, ya que se podrá reconocer a sí misma activa y no partícipe de su violencia. Aprendí, siendo una mujer masculinizada, que el mundo de la masculinidad tiene sus motivos y esos son los que deben ser derrocados, por ello, no persigo personas, sino actos: derrocar "qué" y no "quienes". Debe echarse abajo el patriarcado y no el pueblo. Y es así, como yo no me veo con la autoridad de castigar, porque por medio de mí ha pasado esa violencia y la he dejado echar raíces al igual que muchas aún lo siguen permitiendo. Declararse feminista jamás tuvo la intención de buscar el título o la autoridad de castigar, sino que de hacer comunidad para detener lo que nos agrede.
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jueves, mayo 24, 2018

Un relato sobre deconstrucción

Desde el año 2015 comencé este camino con el feminismo, el camino de erradicar prácticas funcionales al patriarcado, que no está ni cerca de concluir, pero que hoy cumple 3 años. Si bien podría contar que tuve un episodio de protofeminismo, más que nada que se basaba en el cuestionamiento del feminismo liberal, aunque no lo entendía como tal en ese momento, sino que no compartía ese lineamiento siendo el más presente durante ese tiempo. Además de mis respuestas constantes al maltrato machista que ocurre con fuerza durante los 20 años, ya que es el periodo de más exploración sexual.  Hasta el momento estos años se describen como 2 grandes derrumbes y la construcción de los cimientos: 1) La abolición de la dependencia y la caída del imperio Disney 2) La abolición del consumo de cuerpos y la consolidación del amor íntimo 3) El amor sororo y la formación de una postura. 

LA ABOLICIÓN DE LA DEPENDENCIA Y LA CAÍDA DEL IMPERIO DISNEY 

Desde pequeña tenemos interiorizada la búsqueda de pareja, apropiamos frases como "me deja el tren", consolidando la búsqueda contra el miedo a la soledad (independencia). A mis 16 años, en una de las reflexiones que vi en un diario de vida que compartíamos con unas amigas de ese entonces, leí que deseaba no pensar tanto en hombres y quería ser más inteligente. Podría decir que este fue una de mis primeras luchas con mi propia cultura. A esa edad era común ver los ritos de seducción y cortejo, el pavoneo de los chicos y la explotación de la feminización, cómo las niñas más "valoradas" buscaban siempre vestirse de acuerdo a los gustos de la época, en conjunto al hábito de pulcritud que surge en ese momento. Yo sólo era una muchacha que escuchaba mucha música, gordita, que jugaba básquetbol y que no salía en búsqueda de muchachos. Sin embargo, no estaba exenta de las prácticas, porque filtraba esos relatos de amor romántico, donde las miradas se juntaban en el pasillo y elegías a desconocidos. Claro que me frustraba ser yo misma, porque la presión se vive incluso cuando tratabas de ser tú misma. Y ahí nos quedamos, con los relatos mágicos, con las frustraciones, con la explosiones de ira. Sin embargo, curiosamente cambiar de ambiente hace que tus cualidades se vuelvan más atractivas, además del hecho de bajar de peso. La niñita ya no estaba frustrada, ahora gozaba de la atención del otro. 

No obstante, el terreno se consolidaba para vivir otra perspectiva de la situación, la ridiculización de la emotividad y la dependencia. Nos enseñaron a amar de tan mala manera. Buscabas y te maravillabas de alguien con el cual podrías construir todo, pero al paso de las semanas tan sólo sucedía la reafirmación de la sumisión y el maltrato, como si la mujer siempre estuviera equivocada de esperar cariño. Y en parte era cierto, la vida no sucedía de forma maravillosa, más bien te encontrabas ante una persona que quería explotar su virilidad y tú, por contraparte, querías no quedarte sola. Pero sucedió el momento donde entró el feminismo en la vida y es por ello que le debo tanto, porque aprendí a reconocer cuando el otro no me respetaba, derroqué el miedo y acepté mi independencia como una vía sólida y rica en gozo. 

EL AMOR SORORO 

Junto a esos años conocí más a fondo a mis mejores amigas actuales, donde aprendí sobre el respeto, el cariño desinteresado, el crecimiento en conjunto y el valor de la lealtad como una expresión de compromiso por el bienestar colectivo. Es decir, tiré al basurero la noción del amor romántico y lo reemplacé por el amor a mis amigas, quienes consideraban mi subjetividad, mis emociones y mis procesos. Éramos el hombro en el cual llorar, el abrazo necesario y siempre tempestivo. Gracias a ellas mi independencia creció, mis pasatiempos aumentaron, mi felicidad creció y mi depresión disminuyó notoriamente. Nosotras nos transformamos en una resistencia y en un santuario. 

LA ABOLICIÓN DEL CONSUMO DE CUERPOS Y LA CONSOLIDACIÓN DEL AMOR INTIMO. 

Este fue el tramo más difícil de derribar, porque estaba acostumbrada a mi exploración sexual, a pesar que ya había instalado la necesidad de intimidad en mi vida. Era difícil porque era la relación directa con las prácticas patriarcales ajenas, donde uno suele confiar en el otro, pero no lo asume nunca como un dominador. Ya en este punto había construido varias cosas además de lo mencionado, había construido mi defensa, mis muros para no dejar pasar con facilidad un agresor, eliminé a todos los más nocivos, los más violentos, pero dejé a los que parecían interesarles y cuidarme. No obstante, me vi ante el proteccionismo romantizado y el liberalismo íntimo, micromachismos, machismos de presentación menos agresivas, pero no era más que performáticos. Jamás insultó y agredió, pero comenzaron los límites, lo que una sola parte tenía permitido hacer y la otra debía ser "protegida". Jamás insultó o agredió, pero se fue por la emotividad "femenina" y sin respetar la presencia del otro. Y acá el cuerpo feminizado era convertido en una especie de cuerpo de valor, el cual debía cumplir con requisitos específicos, requisitos como la exclusión sexual unilateral y la presencia de emotividad convocada, es decir, si era emotividad autónoma, esta era despreciada. A qué me refiero con esto último, si no amabas, eras estimulada para amar; y si amabas, eras estimulada para no hacerlo, a pesar de la vinculación afectiva. La molestia del sentimiento autónomo y la superioridad afectiva masculina. 

Aprendí después de esto a replicar el amor sororo en mi vida, a conocer a quienes me rodeaban, a compartir valores iniciales que no fuesen unilaterales, sino compromisos de bienestar colectivo. El amor sororo se volvió una forma de lucha y de reproducción con alguien que estaba listo para derrotar su superioridad moral masculina. No fue sin su práctica. Sin embargo, antes de eso dejé de buscar hombres, dejé de creer que un desconocido tiene algo para mi, sino que cualquier persona con la cual me relacionaría, era porque nuestras prácticas se unen al igual que los intereses. Los caminos se unen por lo que hacen y el amor se trabaja en base al respeto y bienestar por uno mismo y por el otro. No existe la unilateralidad. 

LA FORMACIÓN DE UNA POSTURA

Este sería el último tramo, la recapitulación de experiencias y de lecturas, de salir a la calle, promulgar mis aprendizajes y seguir creciendo en conjunto a mis hermanas. Construyendo la autodefensa y la red de apoyo, colectivizando aprendizajes para oídos atentos y con ganas de vivir en una mejor sociedad. No se guarda la lección, se colectiviza.  



viernes, mayo 11, 2018

Esto no es una denuncia...

Cuando veo el crecimiento que ha tenido el movimiento feminista me alegro mucho, en especial porque le debo tanto a la teoría y sus reflexiones, puesto que pude intervenir en mi propia vida y arreglar muchas piezas que estaban mal colocadas. Pero hay algo que tintinea y no me deja tranquila en la actualidad, a pesar de alegrarme por todo eso: no puedo separar la idea de "denuncia" de lo que implica el "castigo" como noción y cómo esto tiende a institucionalizarse sin parámetros. Claro, en ese sentido no digo que el sistema penal sea mejor, porque el cálculo de penas no son relativos a un estudio comportamental y de reinserción. Pero ¿qué hacemos con el denunciado además de su expulsión social? ¿qué sucede con el aislamiento? ¿es efectivo? ¿contribuir en la reinserción es ser cómplice patriarcal? Y, por otro lado, ¿qué sucede con la violencia de género ocurrida años atrás? 

Ante todas estas dudas me parece difícil denunciar, en especial porque durante el tiempo de mi mayor exploración sexual viví en carne propia distintos tipos de abusos y niveles de violencia que ya se me hace imposible hacer una cuenta. Aún así recuerdo: aquella vez que me dejaron botada en un metro por no responder sexualmente como esperaba el otro; estar boca abajo y contra el piso cuando dije que no; ser manoseada en un bus y luego ser culpada por el abuso; ser tratada de puta; ser objetivada y constantemente culpable del deseo masculino; alegar y ser tratada de loca o errática. Recuerdo el 2014 como el año en que cuestioné la ética de algunos que se creían activistas y no dejaban de ser consumidores de cuerpos femeninos, pero me quedé en el más profundo loquero. ¿Y ahora qué? Y ahora me siento cómplice por no denunciar, siendo que tengo dudas... siempre he tenido dudas de la acción social y más aún cuando no escucho respuestas ante qué entendemos por castigo y denuncia.

Tras largos años no pude apoyarme más que en la autodefensa, largos años estuve sola en mis reflexiones y ahora me cuesta dejarme llevar por este método social. La autodefensa fue mi mejor amiga y la mejor forma de reducir en mi entorno la violencia patriarcal, porque la defensa también incluyó educación, educación que partió desde mi fortaleza. Pero ese método no fue suficiente... Hace unos meses me enteré que uno de los chicos con el cual salí fue denunciado por causas de años atrás, siendo que, unas semanas antes de la publicación de la denuncia, hablábamos de cambiar esas prácticas machistas estando él de acuerdo con esa interpelación. Sin embargo, la denuncia surgió, se acogió y él cuando me habló le dije que creía en las denuncias porque el 99% era cierto, que lo único que él podía hacer era aceptar su castigo. No obstante, ¿qué pasó con el trabajo posterior a los hechos denunciados? Lo ví enloqueciendo, desesperado y yo sin saber si la reinserción me volvía su cómplice o lo suficientemente ingenua. Pero ¿cuántos hombres ahora se encuentran en silencio luego de sus prácticas paupérrimas? ¿Cuántos gozan de su libertad y moralizan en la actualidad? 

Ahora, llena de dudas, complicada por pensar todo esto, me pregunto: ¿la ausencia de autodefensa aumenta la percepción de violencia? Vemos el caso de La Manada y que no es considerado violación porque la víctima no opuso mayor resistencia por el miedo a ser asesinada. Y aquí aplico lo dicho por Mbembe sobre la necropolítica, el poder más que la decisión de la vida de una subjetividad, es la decisión por la muerte. En ese sentido, ¿el miedo del asesinato ante una violencia sexual es producto del sistema patriarcal? ¿es una reproducción de la sumisión? Si bien la sentencia debió resolverse como una violación y no así como un abuso sexual, aún así la ausencia de defensa en la práctica feminista me da entender un triunfo patriarcal. Debemos estar dispuestas a la acción inmediata, no sólo a esperar el apoyo colectivo y sororo, no sólo depositar nuestra fuerza en la expulsión machista, porque el sistema se vive día a día y hace muchos años. No somos las primeras, no todo está resuelto. 

Por esto y mucho más, esto no es una denuncia... es un manifiesto personal por la autodefensa feminista. 

sábado, abril 21, 2018

Paseando por internet

el germen de lo que hicieron Lenin y Stalin estaba precisamente en lo que escribió Marx. Fue él quien tachó a la religión como “el opio del pueblo”, poniendo en marcha la política cristianófoba del comunismo. Fue él quien abominó de la propiedad privada, dando pie a la violación sistemática de ese derecho. También fue él, junto a Engels, el que arremetió contra el matrimonio y la familia. Y podríamos seguir con muchos más temas. Marx era un fanático y creó una ideología perversa, y lo que hicieron las dictaduras comunistas es desarrollar las locuras que él escribió.

Sin ser comunista puedo decir que en el ataque de derecha no hay conocimiento sobre las bases teóricas de Marx. "La religión es el opio del pueblo", frase acuñada por Marx apela que la religión adormece a los trabajadores, ponen su vida en función a esta "droga" sin actuar en las condiciones materiales existentes. Lo de abominar en la propiedad privada es una parte principal de la teoría, donde da cuenta que la relación de poder surge de la propiedad primitiva, por una clase precisa de propiedad privada (no toda propiedad privada es un medio, ni toda propiedad genera dominación), por lo tanto, no está en contra de la propiedad como un todo, sino del capital. De hecho, la consigna "la propiedad es un robo" acuñada en la época de Marx fue una de las cosas que buscó refutar, ya que cuestionaba que toda propiedad era vista de la misma manera. En cuanto al matrimonio y la familia, primero era acorde a la primera dominación que expresa Engel, la dominación de la mujer, luego la reproducción del lucro privado. Y no era en contra de la familia en sí, sino en la idea de la familia burguesa.
¿Acaso esto es no es una muestra de algo? El conocimiento sí libera, el conocimiento conlleva el reconocimiento de ti en el mundo, de ti ante la hegemonía. Si ignoro y replico lo que no entiendo ¿cuál es mi posición ahí?

jueves, abril 05, 2018



- Mira, partamos por otro supuesto, del supuesto que se basa en no considerarnos por defecto inteligentes, sino más bien en proceso de aprendizaje, porque en el caso contrario vamos a mirar al otro como un estúpido con efecto de reflejo. Creo que partir asumiendo que eres capaz de aplicar tus conocimientos, ponerlos en cuestión y contrastarlos es suficiente para debatir, ¿no?...


... luego de eso me dijo "feminazi", "comunista come guagua" y otros apelativos.

Creo que pedir conocimiento y dudar de lo que se sabe es más difícil de lo que se piensa.

jueves, marzo 29, 2018

Relaciones normalmente esquizofrénicas.

Las conductas culturales que surgen en torno de la reproducción son múltiples y vacilan entre: apego y desapego, cooperación y dependencia, afecto y falta de afecto, etc. Este problema se vuelve más complejo aún cuando estructuralmente se vive una relación de dominación con la persona por la que tienes impulsos sexuales. Tratar de entender las relaciones interpersonales cuando hay dominación puede ser digno de un análisis Batesoniano en cuanto a los niveles del habla, análisis usado para explicar causas sociales en la esquizofrenia. En nuestra cultura hemos adoptado un término, que en lo personal me parece horrible, llamado "conquista". La conquista, mismo término usado para la dominación española en tierras indígenas, es la forma por la cual las personas expresan su atracción. Pero bajo un sistema patriarcal, no siempre hablamos de una atracción consentida, sino una meta objetivada y lograda. En cuanto al periodo de conquista (práctica completamente patriarcal) se usan las mismas prácticas culturales de manifestación de afecto o amabilidad: invitar, comprender, acercar. Para quien es dominada bajo este sistema hay un punto donde ya es difícil reconocer cuándo la práctica representa cariño genuino o representa una intención. Tema que incluso ha sido discutido con el famoso término de la "friendzone". Claro, la pista es mucho más clara cuando se manifiesta el término, pero en la práctica, en la carencia de la catalogación, genera paranoias, inestabilidades, en aquella persona que es objeto de conquista. 

Bajo esta premisa ¿cómo resolvemos esto?, ¿limitamos nuestra interacción con nuestro dominador?, ¿evitamos cualquier signo de interés? Ante esta última pregunta me respondí que esto era peor aún, porque aceptamos el lenguaje esquizofrénico en las relaciones interpersonales y coartamos cualquier tipo de afecto. Aceptamos el lenguaje porque lo asumimos como parte del comportamiento, aseveramos hay doble intención, lo cual anula la posibilidad de expresión de equidad. Consecuente a esto, imaginamos que hay selectividad cuando la misma práctica replicada es de quien la deseas, y ahí todas esas frases machistas cobran sentido, ¿no?, "se quejan sólo cuando el loco no les gusta" (claro, ¿acaso debemos aceptar todo?, no). Y quiero aclarar bien este punto, la selectividad y la vez del consentimiento también puede incurrir en la objetivación (Es chistoso cuando la crítica machista es una forma por la cual se delata el otro y nos patenta la dominación). 

Hace un tiempo comencé a preguntarme si el "consentimiento" era suficiente, pregunta que surge con el caso de la denuncia del comediante Louis CK, puesto que todas sus agresiones sexuales habían sido "consentidas" (Consentidas en el sentido que las mujeres habían dicho que sí). El mismo comediante, luego de la denuncia establece que al ser un hombre hipersexualizado y con un fetiche tan grande por la masturbación, pedía si las mujeres lo podían observar en el acto, donde ellas asumen haber accedido. Él dentro de su propio análisis dice, sin negar las acusaciones, que el tenía una posición de poder, era mirado como un "ídolo" de su área, lo cual favorecía la aceptación de las mujeres, incluso cuando ellas tenían dudas. Usaba su posición de poder para el acceso. Es decir, la agresión ocurre con consentimiento. Cuando analisé esta situación vi en mi vida personal había incurrido en más de una ocasión a una agresión sexual con consentimiento, el "amigo", el "amigo bondadoso y buena onda" había sido aceptado, sin siquiera generarme un impulso sexual. Lo único que recuerdo de ese momento es haber llorado post coito, de sentirme decepcionada porque me habían mentido, porque yo no sentía haber provocado la situación, pero había accedido. Y ahí llegué a la objetivación naturalizada, pasando cautelosamente entre mis análisis, inadvertida y sigilosa. 

Y así llegamos nuevamente, por medio de esa objetivación naturalizada, a la esquizofrenia afectiva, amigos que no lo son, amigos que sí son y no pueden expresar afecto porque el afecto es terreno del sexo patriarcal. Un terreno completamente dominado y enfermo. Hace un tiempo escribí "extraño que una taza de té sólo sea una taza de té, que lo dicho sea claro, que la relación sea íntima, que quien miras sea alguien abierto a ser conocido". Sin embargo, el patriarcado de adueñó de la claridad, de la cordura y transformó la manifestación de afecto como una forma de objetivar, usar y controlar el sexo. Y es aquí donde vemos el regocijo del separatismo, la simpleza de no ser objetivada, donde el afecto es claro, donde el código sólo tiene un mensaje. Pero ¿cómo vivimos fuera de la separación? 



martes, marzo 20, 2018

Locuras sobre el poder

Hoy llegué a pensar que el gran problema del cambio de valores sociales es que sabemos muy poco de todo lo que nos rodea y que nuestra ética puede ser cuestionada constantemente desde otro punto de vista, debido a que un planteamiento es producto de una relación histórica de poder, que no sólo consta en la dominación, sino que también elimina incertidumbres sociales por medio de la norma. ¿Y qué pasaría si reducir incertidumbres también significa aumentar privilegios? La situación es caótica y eso es precisamente lo que vivimos. Claro, lo que digo no es nuevo, todo aquel que ha trabajado en estudios del poder busca entender las normas y los límites de lo inteligible y lo que no lo es (frases dignas de Foucault). En ese sentido, el control de la norma no sólo debería verse como el control de subjetividades, sino que a su vez, el control de beneficios.

 Pero ¿qué sucede con el planteamiento de la ventana de Overton? En primera instancia se revisa la experiencia sobre un tema que está fuera de la norma, un tema clasificado previamente como un tabú o como una experiencia de incertidumbre. El dilema está en la dignificación y la posición de los grupos de poder, es decir, el establecimiento de la jerarquía. En ese sentido, vuelvo a la pregunta que me hice a los 18 años ¿según quién?, puesto que un planteamiento no es nada sin una posición de límites preconcebidos. En ese sentido, la lógica de exponer un tema fuera de la norma (anormal) y volverlo parte de una cultura, como lo plantea Overton, es sólo un sistema que funciona bajo un régimen jerárquico.

Cambiar un paradigma no siempre implica una aberración en las costumbres, sino que incluso permite el desarrollo de más herramientas, es decir, una apertura a las posibilidades de acción. Y es aquí donde se sitúa la rebeldía política, en un compendio de incertidumbres que busca el beneficio socializado, el cual es necesario explorar, pero siempre comprendiendo que existirá una masa social que se resista por una norma preestablecida. En ese sentido, la revolución es sacar de la anormalidad un beneficio o una utopía. Pero ¿cuál es la dirección de la utopía? ¿quiénes son los beneficiarios? ¿Deberíamos plantearnos la ruptura de la norma ante una comunidad imaginada que es la nación? ¿quiénes nos agrupan? ¿la ruptura deriva en la fragmentación social? ¿la fragmentación social interviene en la producción?

No sé... no sé... sólo encontré todos estos pensamientos tras prohibirme de tratar a mi adversario como un idiota.