Me siento como tú, como tú cuando te digo que me siento como si alguien se hubiese colgado de mi mandíbula, desencajándola del resto de mi cara. Así me siento: invadida por una electricidad por evitar lo que ya sabes.
El doctor me examina, entra por mi lengua y es devorado por mi aliento, destroza mi imagen, destruye todo lo que no entiende, hasta la solución.
sábado, agosto 26, 2017
El dueño de mi cuerpo
Tan extraño como el sudor helado, que quema por el cuello y electrifica tu cabeza; tan extraño como la humectación de tu líbido, la locura expele como un orgasmo. Soñé con una mujer que se desnudaba lentamente frente a mi, me miraba y sonreía mientras se sacaba cada prenda. Luego noto que es hermafrodita y yo quedo rendida a sus pies: ¡la necesito, la necesito!, caigo a sus pies porque la necesito. ¡Grito!, grito sostenidamente hasta reducir el ruido externo y me meto a la teta, como si fuese leche retrocediendo en un cuerpo que se vuelve pueril. Vuelvo a la teta, a su teta, al amor y el error. Lloro, lloro como si fuese semen después de la excitación. Sudo frío, muy frío... muero, apago luces y sueño.
El dueño de mi cuerpo chilla como un animal, como un prisionero de mi normalidad, con la cabeza atascada en la trampa, una trampa violenta, como el deseo que te mata. Muere el animal por su deseo, como el feroz por hambre. El tiempo no se siente, me enajeno, me extravío, no entiendo. Me siento inteligente por segundos, olvido y vuelvo a ser idiota. El dueño de mi cuerpo es un extraño, una historia extraña que entra a una vida saludable, ¡me mata!. Vibro, vibro excitada para que me bajes la melancolía y comience a llorar posterior al coito. Me desprecio y me amo. No me entiendo.
Leeme rápido.
miércoles, agosto 23, 2017
Quizás ya no seríamos amigos
Quizás ya no seríamos amigos o quizás nunca lo fuimos. Por alguna razón me he acordado mucho de ti, Julio, en un escenario completamente diferente, pero que definitivamente responde a un tejido de eventos que nos llevan a este punto. Hablaba de por qué estoy en contra de la psiquiatría, de lo cambiado que estuviste después del tratamiento y lo poco que te entendió este mundo. Hablaba con una amiga sobre el electroshock y su práctica, te recordé, recordé la cara de la Vane cuando le avisé que había hablado contigo mientras estabas internado sin tu consentimiento. Recordé que buscamos la clínica por internet, que fuimos al negocio de tu familia a preguntar por ti, fingiendo que te llevaba una película que me prestaste ("El milagro de P Tinto").
Recordé que la Vane estaba preocupada porque te vió extraño, debía repetirte las cosas porque no entendías qué sucedía. Recordé que ella te quería mucho, te quiso mucho durante esos años, pero siempre el mundo será una tropa de cojos. Pasó el tiempo y ustedes lo atravesaron, ya no podían verse, pero a veces conversábamos. Yo sabía que la situación del puente, de la enajenación, no fuiste tu, fue el terror que implanta un mundo que indica que estas loco, tan sólo eras un gato con un mundo fantástico en tu cabeza. Tomé distancia para que no llegaras tan fácil a ella, para no ser una intermediaria, a pesar de que te entendía mucho. Sin embargo, el día que te dieron por desaparecido me hablaste, no quise responderte por eso, porque me hice a un lado. Fui canalla.
Recordé que mi papá cuando te vio caminando por el Remanso dijo "ese niño va a terminar colgado", yo lo quedé mirando con extrañeza. La Vane después sufrió la muerte del Diogo, culpando que te lo habías llevado de la misma manera que tú te habías ido - los perros saltan sin saber que están atados al cuello-. Cuando volví a Los Andes para tener noticias de ti y de tu desaparición tuve un sueño, donde estabas sentado bajo el sillón de mi casa, ese que está bajo la escalera, sonriendo y brillando. Cuando le contaba eso a mis amigas, me comunicaron que ya te habían encontrado. Recuerdo que una de ellas en tu funeral dijo cosas estúpidas, pero hice caso omiso, de nuevo me callé. Ya casi no hablo con la Vane y eso me hace pensar que ya no seríamos amigos si siguieras aquí.
Puse Gameover porque me acuerdo de tu subtitulo de messenger y que me recomendaste escuchar unas canciones también. Recordé el 13 de mayo del 2010 y que la Vane me rescató de mi pieza. Muchas veces pensé que le di la posibilidad de salvar, de hacer lo que no pudo hacer contigo. Yo, la loca, la de ahora, la del 2009, todas, ninguna entiende lo que pasa con esta vida. Recordé cuando enloquecí con mi abuelo, porque me decía que tenía que echarte de la casa, que ya eran las 3 de la mañana. Él llamó a mi papá y cuando te vio se puso a reir y te fue a dejar a tu casa. Al llegar me dijo "si hubiese sabido que estabas con Harry Potter no habría venido", luego se largó a reír.
Hay personas que te dan vida por un instante, como ahora, o algunos te dan la vida para siempre, como la Vane el 13 de mayo. Aunque ya no seamos amigos, aunque estemos menos locos, aunque nos trepemos a los árboles para entender el mundo, escondamos nuestra sonrisa por vergüenza, recordaremos sin entender las señales, porque éstas sólo nos quieren dar mensajes antojadizos.
"Y si ya no existes tú, ¿cómo es que existo yo?" Como es que existo después de años y tu no... azar... cobardías y agallas.
viernes, agosto 18, 2017
citando
"Para Marx (para cualquier libertario, en realidad), libertad y dictadura conforman un antagonismo indisoluble. Cierto que caminan juntos –como todo binomio de opuestos–, mas no por la misma ruta, y de hacerlo (de pretenderlo, quiero decir), jamás llegarían al mismo sitio: si el fin justifica los medios, son los medios los que prefiguran el fin... En otras palabras, no se alcanza la libertad por la vía de la imposición. Nunca..." Canek Sánchez Guevara
(No le compro todo al nieto del Che. A pesar que sea el nieto descarriado de los guevara, tiene algo de cierto su critica a la frase "el fin justifica los medios")
(No le compro todo al nieto del Che. A pesar que sea el nieto descarriado de los guevara, tiene algo de cierto su critica a la frase "el fin justifica los medios")
martes, agosto 15, 2017
Nunca fueron señales
Tenía que tomar una decisión sobre asistir a un lugar que no quería, pero debía decir mi resolución ese mismo día. Como tenía que pagar por mi asistencia, comencé a evaluar las señales antes de llegar al lugar y confirmar. De camino pasé a comprar y el vuelto fue exactamente lo que debía pagar ese día para asistir, por lo que me dije a mí misma "estas son señales". No, no era señal que debía ir, sino que, evidentemente yo no lo deseaba y que podría tener todas las condiciones para hacerlo, pero me resistiría hasta el final. Decidí no ir. La señal no es lo que majestuosamente aparece en la vida, si no cómo codifico ese mensaje creado por mi propia percepción y la relevancia que le doy.
Hoy me dejé llevar por esas señales, esas pruebas a mis propios pensamientos, a esa autoevaluación de mis preferencias. Rompí una regla y creo que debo retirarme de esta emoción que se transforma en un juego. Me di cuenta que me miente. Al igual que una noche hace más de 3 años, sentí, sentí el insomnio apoderándose de mí, intuyendo que las cosas acabarían hoy sin siquiera mover un dedo. Y creo que no encuentro momento más oportuno que este, puesto que esa lectura no es más que un aprendizaje viejo, el cual te da la posibilidad de realizar tu apuesta con los jugadores necesarios. Me retiro de la mesa con los bolsillos llenos.
domingo, agosto 06, 2017
Excelencia mordaz
Me siento insatisfecha y llena de odio hacia mí, no porque haya errado, no porque sea importante, sino porque no puedo. Tonta, tonta, tonta mujer que no puede ser quien desea ella misma. Débil de voluntad, que piensa que cavila en exceso, pero no lo hace, sólo el ocio te consume. Quiero aprender con tantas ganas, pero me desilusiono de mi, de este ser ordinario. Lo intenté, pero no lo deseo, no tengo la vitalidad de instalarme en este mundo insano, ni siquiera generando una resistencia. Insuficiente, tan insuficiente. ¡Cómo te puede costar tanto!, ¡cómo volver adaptarte y esforzarte te cuesta tanto! Estoy devorada por lo efímero, lo mordaz que acarrea el tiempo, por la pérdida de segundos... lo único que efectivamente se pierde. Busco las horas debajo de las sábanas y jamás las encuentro, ni siquiera en la reflexión exitosa retengo una utilidad. Capitalizada y confusa, deseando la apropiación de mi vida y se me va de las manos. Inútil... ¡Inútil! ¡Voluntad, se mía!
sábado, julio 29, 2017
Doris
A veces creo que la gente piensa que soy tonta, que he hecho las cosas mal... a veces creo que me subestiman. He visto que sus recurrente relaciones de pareja son una forma que ellos usan para no validar mi estilo de vida, pero después los veo sufriendo por el olvido, lidiando con sus deseos y sus orgullos, sin poder superar nada. Mientras tanto, yo aquí supe entender el olvido y manipularlo, evitando dar puntada sin hilo, porque supe encontrar la paz después del usufructo del deseo.
Solo lo significante se agarra con fuerzas, lo demás se suelta como la brisa ... el tiempo, el tiempo y la añadidura de cosas. Supe ser un fantasma, ser íntima, pero olvidable. Soy como un latido que se reconoce cuando vuelve a presentarse, pero muere con el paso de las horas. Soy una risa y espanto diseminada en segundos. Así, como supe construir tu olvido, pudiste olvidar al paso de los meses. ¡Adiós, viejo amor! Adiós al que no está, porque en cada cosa mundana está lo significante. Si me encuentras en ti, si me encuentras en lo que eres, jamás dirás adiós.
domingo, julio 23, 2017
La cuna
¡Ay!, cariño.
Quiero una cosa multiplicada por mil.
Quiero enlazarme a tu brazo y a
tu palabra,
mientras miramos cómo caen las hojas.
¡Ay!, cariño
¿En qué segundo lo sencillo se volvió magno?
¿fue cuando despertamos
o cuando nos pillaron dormidos?
¡Ay!, cariño.
Habita en mi letra muerta.
Tala en mí el verbo que me acerque
a todo lo que me aleja de encontrarte
¡Ay!, cariño.
Limpia mi hiel y lamento.
Endulza mi flor en el tálamo
y sacia al navegante perdido
¡Ay!, cariño.
Fuimos santos de tanto pecar.
Aprendimos al día siguiente
sobre el coraje intempestivo
¡Ay!, cariño.
Mito y sueño.
Alimenta mi garbo cansado,
mostrando los dientes gentiles
¡Ay!, cariño.
Laguna de palabras guardadas.
Sumergido en conversaciones húmedas,
porque el tiempo sólo fue una pausa.
¡Ay!, cariño.
Echa a andar.
Corre
y ven a mi
Vigor
Gobernarán en los asilos y las rejas aquellos que tuvieron una infancia martillada, que a pesar de todo, sabrán gritar fuerte por la sangre de sus bocas. ¡No temeremos! ¡La muerte fue nuestra partera y el vigor nuestra tumba! ¡No temeremos! Nacimos para vuestra contradicción, para devolverle a su pereza esa opinión sin arraigo.
Gobernarán en los asilos y las rejas aquellos que tuvieron una infancia martillada, porque la culpa ya no es razón después de aprender a contemplar el deseo bienhechor. ¡No temeremos! ¡Nuestra boca será la cuna que acogerá el sueño de un domingo! ¡No temeremos! Recordamos para aventurarnos a la narración de mañana.
Seremos sensatos, perfectos, como la aguja que cruza la tela y nos une. Seremos rebeldes y felices, porque el cuerpo fue la herramienta, no la condena.
Te prometo llorar hoy, para reir mañana.
Te prometo decir hoy y siempre mañana.
Gobernarán en los asilos y las rejas aquellos que tuvieron una infancia martillada, porque la culpa ya no es razón después de aprender a contemplar el deseo bienhechor. ¡No temeremos! ¡Nuestra boca será la cuna que acogerá el sueño de un domingo! ¡No temeremos! Recordamos para aventurarnos a la narración de mañana.
Seremos sensatos, perfectos, como la aguja que cruza la tela y nos une. Seremos rebeldes y felices, porque el cuerpo fue la herramienta, no la condena.
Te prometo llorar hoy, para reir mañana.
Te prometo decir hoy y siempre mañana.
Conversaciones con mi madre
Después del almuerzo comenzamos a sanar, yo sacudí la tierra de sus rodillas y ella sacó las hojas secas de mi espalda. Reímos, lloramos y nos abrazamos. Luego discutimos y divagamos. Nuevamente nos encontramos, las dos locas, las dos que gritaban desde lejos sin poder escucharse. Ese día sanamos, como muchos otros, poniendo nuestro pie en el siguiente escalón. Tan distintas, pero con los mismos problemas, con los mismos sentimientos. Tan distintas, compartiendo fechas diferentes y las mismas experiencias. Las dos locas que conocen los laberintos de espinos, las vueltas del pensamiento y el extravío. Yo la encontré en mí y ella me condujo hacia afuera, como siempre había sido, con ese dolor que ya no se entiende. ¡Bendíceme en mi incredulidad y yo construiré mecanismos paganos en tu religión!. Tan distintas y latiendo en la misma conversación.
miércoles, julio 12, 2017
antónimos aparentemente semejantes
En apariencia, la soledad se pinta similar al individualismo, empero la soledad es una resistencia, un resguardo ante un individualismo colectivo. No me estoy mirando el ombligo a solas, estoy imaginando las posibilidades.
martes, julio 11, 2017
Estancamiento
Era claro, nuevamente iba a tener estos debates, ya que las dudas no han sido resueltas. Me encuentro cuestionando mis falencias por medio de mi responsabilidad en la acción, siempre tan pasiva, siempre cómoda, siempre tan introvertida. No sé cómo he llegado a este punto, quizá será mi interés, mi deseo de cambiar las cosas... no lo sé. No sé, quisiera que alguien me llevara de la mano y me ayudara en este proceso. No sé, quisiera que alguien me guiara un poco más, para dejar de sentirme extraviada en todo lo que hago. Quisiera descansar de esta soledad... sin migajas, sin cosas a medias.
viernes, julio 07, 2017
Para comenzar a escribir...
El tema y nuestra intención es lo que primero que debemos plantearnos para comenzar a escribir, en otras palabras, establecer "¿qué es lo que quiero contar?". Definiendo la razón de comunicarnos, se debe determinar el inicio, desarrollo y su respectiva conclusión. Pero ¿qué sucede si sólo deseamos hablar sobre la vida? Difícil tema como para poder entender cuál es LA conclusión. Entonces me voy a algo más sencillo, ¿qué sucede cuando sólo quiero hablar sobre algo de mi vida? Aquí me doy cuenta de la magia que generan los verdaderos escritores, aquella capacidad que tienen para poder entender y desenmarañar el sentido que tiene una persona en su propia vida. Esto, queridos amigos, es talento.
Otro consejo: para escribir no sólo basta con el reconocimiento del tema y su orden lógico, sino también es necesaria la capacidad de reconocer el sujeto o sustantivo que genera todas las acciones, empero esta es una labor complicada cuando prefieres el anonimato. Entonces, ¿qué resulta del anonimato?, pues el desconocimiento de la historia. ¿Cómo se podría construir el inicio, desarrollo y final sin asumir cuál será la historia? Tarea imposible. Deberíamos reconocer qué es lo que nos conmueve, excita, estimula de esta vida como para comenzar a escribir sobre una pequeña parte de nosotros, aquella parte que compromete la totalidad de una persona. Sin embargo, me doy cuenta que la identidad ha sido un tema que se ha quedado dormido en la cama del romance.
Quizá todo este tiempo debí preguntarme a mí misma quién era, como una manera de estimularme a tomar decisiones claras y oportunas. No debí enceguecer por la necesidad de afecto que me invadía, buscando la aceptación de un otro, sin haber logrado la mía antes. Ahora me pregunto, pero la cifras son negativas: no tengo una respuesta ante mi identidad, a pesar que he trabajado sobre la memoria y la identidad de forma académica. Un fraude, soy un enorme fraude. Por otro lado, pienso que todo esto es parte de la negación, la negación a asumir que para el resto puedo tener una historia aburrida. No, mi vida no era aburrida en lo absoluto, estaba llena de dramas, tragedias y otro tipo de literaturas. Entonces, ¿por qué no me he podido ver a mi misma en el pasado?
Me siento como Alicia ante la pregunta de la oruga fumadora, porque "he cambiado tantas veces, que ya no sé quien soy". Si la vida consta en cambios, probablemente el punto de partida es un momento particular que aglomera una época. Sí, la historia es sobre una época, pero ¿cuál? Quizás debería escribir sobre el final, sobre lo que soy ahora... ¿pero si mi versión actual es sólo una mujer en proceso de convertirse en adulta? ¡Me agobia! ¡¿Cómo es que llegué a este punto?! ¡¿Cómo es que llegué a convertirme en alguien tan aburrida?! Tanto tiempo de hablar de mi misma, que ni siquiera puedo evaluar un mísero episodio. A lo mejor la respuesta no está en lo que debería escribir, sino, en lo que debería hacer.
miércoles, julio 05, 2017
Érase una mente atrapada en la calma
Como todos los días ella salía a eso de las 11 de la mañana a comprar las verduras, para luego preparar el almuerzo. Antes de salir limpiaba su casa, barría, trapeaba, lustraba los muebles y al concluir se daba un baño. Todo era como siempre, la calle, el almacén, la gente. Cuando llegó de vuelta a su hogar las cosas cambiaron, ya no quería sacar una a una la mercadería del día, ni disponerse a cortar cada verdura como si fuese lo más importante. Ese día, un día remoto, se sentó en una silla de su comedor y se negó a realizar su rutina. Recordó por unos instantes la muerte de la madre de una de las amigas de su madre, la cual falleció mientras pelaba habas. Posteriormente, se acordaba de las historias que tenía con algunas personas, los dramas, las alegrías, las pulsiones, puesto que ahora todo eso se había ido. De nuevo negó su existencia rutinaria, porque algo nacía desde la represión de la calma, algo muy similar al aprendizaje.
Se levantó de su silla y se dirigió al baño para mirarse al espejo, allí vió las canas que habían aparecido en su cabello, sus pocas líneas de expresión y su piel marchita con el tiempo. Se miró y pensó que la vida no debía pasar en vano, necesitaba hacer algo de ella o los gusanos de la repetición podrían devorarla. Acto seguido, fue a su celular y comenzó a llamar a sus viejas amigas, pero de ese intento sólo habían obstáculos. La gente se tornó predecible y adulta, llena de ocupaciones y horarios por cumplir, ya no tenía tiempo para pensar nada de lo que ya había sido en sus vidas.
Inicialmente culpó a la sociedad, luego a cada uno de sus cercanos y finalmente, se culpó a sí misma por dejar que el tiempo pasara. No, ella no tenía la culpa, pero si era parte de esta maraña de destinos. Se sentía ambivalente, con sus deseos obstruidos y rechazados, completamente impotente y frustrada; a la vez de percibirse con ansias y esperanzas. Entendió que era responsable, quizá no del mundo, pero si de seguir al mundo. Olvidó todo y corrió a buscar sus llaves para salir nuevamente de casa.
Ese día, caminó por unos parques, compró un libro y golosinas en la calle, conversó con un extraño que estaba sentado en una banca. Leyó minuciosamente cada línea del libro, miró el paisaje mientras reflexionaba en esas ideas, se sentía levemente útil a pesar de estar sentada. Aquel día se abrieron las puertas que ocultaba sus reales necesidades, así empezó a cuestionar sus pasos y experiencias, y todo ello no le pareció aburrido o agotador. Aprendió que había libertad, que no era el libro que había comprado o la golosina que se había comido, ni las elecciones de su vida, sino que estaba ahí, guardada en su voluntad y en su sentido.
sábado, julio 01, 2017
Un recuerdo...
Por escuchar música empecé a acordarme de algunas cosas, entre esas la primera pijamada que tuve, donde celebrábamos el cumpleaños de mi hermana. En la noche vimos matrix, mientras nos reímos de cosas de niños. Recordé que invité a una amiga del colegio en esa ocasión, la Paulina, ella repitió al menos 5 veces que su papá coleccionaba llaveros, luego de esa frase se transformó en una broma interna. Me acordé de cómo nos volvimos amigas ese año y fue porque unas compañeras que se sentaban con ella le quitaron el asiento, lo que generó que se cayera y se golpeara muy fuerte su cabeza. Faltó muchos días al colegio, pero por cortesía le pregunté a su madre cómo estaba la salud de Paulina, ya que la vi en el colegio. No sé por qué, pero cuando volvió a clases ella estaba muy agradecida, así que me buscaba para conversar. Después de eso nos volvimos muy cercanas, solía ir a su casa seguido y a veces sin avisar.
Yo era una niña muy tímida, por lo que me intimidaba el desplante que ella tenía, pero me facilitaba las cosas. Sin embargo, una vez ella se molestó conmigo y se paró de mi lado, yo no supe qué hacer así que sólo le sostuve el delantal para que no se fuera. Fue la primera vez que me angustió la indiferencia de alguien, o el quiebre de una relación que intentase formar. Sentí tanta vergüenza de tratar de no dejarla ir, así que desde ese momento me encerré en mi misma por largo tiempo. Definitivamente nunca he sido una persona muy efusiva con las palabras, pero ahora me encuentro aquí hablando sobre un recuerdo...
Yo era una niña muy tímida, por lo que me intimidaba el desplante que ella tenía, pero me facilitaba las cosas. Sin embargo, una vez ella se molestó conmigo y se paró de mi lado, yo no supe qué hacer así que sólo le sostuve el delantal para que no se fuera. Fue la primera vez que me angustió la indiferencia de alguien, o el quiebre de una relación que intentase formar. Sentí tanta vergüenza de tratar de no dejarla ir, así que desde ese momento me encerré en mi misma por largo tiempo. Definitivamente nunca he sido una persona muy efusiva con las palabras, pero ahora me encuentro aquí hablando sobre un recuerdo...
viernes, junio 30, 2017
Si dicen "te amo"
Me preguntan por qué soy tan incrédula y desconfiada con las personas, yo les respondo que tengo dos motivos. El primer motivo es que gran parte de las personas que he conocido no saben lo que quieren, por lo que al tiempo cambian de opinión. El segundo motivo es que también he visto cómo se incurre en mentiras para lograr un objetivo. Lo peor de ambos motivos es cuando estos se juntan, y suelen hacerlo, mienten para lograr cosas que no saben si realmente quieren. Los resultados de eso es no creer, porque la falla se convierte en ley.
¿Por qué soy incrédula? No, no soy completamente incrédula, siempre me he quedado donde mismo esperando actos de afecto. No suelo huir, a menos que sea completamente necesario. Entonces aquí estoy, perdiendo las esperanzas de unirme a alguien, porque no hay nada que me indique lo contrario. Definitivamente una se acostumbra a esto, a esto de mirarse los pies durante la noche, en no sentir miedo de caer desmayada en la calle, o en la tina... miento, hace pocos días estuve cerca de desmayarme en un local y sentí mucho miedo. Tuve miedo y sentí pena de estar sola, no quise seguir con esto. Todo se transforma en un absurdo, ya que me resulta más creíble ser capaz de recuperarme después de una situación así, en vez de tener a alguien a mi lado capaz de hacer una promesa. Me parece más creíble que volveré a pasar por eso, que sentiré el sudor frío de una forma repentina, que mi vista se nublará, mientras que en mi oído comienza a ensordecer con un pitido.
Pongo en duda mi deseo de ya no estar sola, es un acto egoísta y de autoconservación, no me acerca a nadie, sino que me sigue alejando. Me acerca a alguien con una mentira, así que de pronto soy yo la que miente. Me pone una razón equivocada y me confunde, por lo que no me deja ser certera con lo que quiero. De pronto, aquellas personas que no les creo también soy yo, tras mi necesidad de no morir sola por accidente. Sin embargo, no diré "te amo", porque todo lo que tendré para entregar es algo insuficiente para nuestra edad: una mera amistad. Finalmente, solo me queda la esperanza... la esperanza que lo mejor ocurra.
miércoles, junio 28, 2017
Los dibujos
Soñé con él. A pesar que hace más de un año que eliminé toda posibilidad de cercanía, menos la de la casualidad, siento que hay algo que debo volver a revisar sobre esta situación. Hasta ahora él ha sido el hombre más lindo que he visto, y me refiero sólo de forma estética, ya que él se transformó en muchos dibujos en mis croqueras. Si bien la estética es algo muy subjetivo, me impresionaba el impulso que me gobernaba y me llevaba a retratarlo de forma incesante en miles de hojas. Su rostro estaba lleno de detalles, como el reflejo de la luz en sus ojos color avellana, el mechón de pelo que decoraba sus pómulos, su nariz que se inclinaba hacia el otro. Cada característica entraba en mi cabeza como si fuese un embrujo, que a su vez me incitaba a tomar mis lápices y adorar cada trazo. Fue difícil dejarlo, ya que eso significaba eliminar todo ese trabajo, pero era necesario debido al nivel de agresividad que existía en él. No, no pretendo volver a hablarle, el motivo de tomar distancia fue por amor propio y de resguardo ante tanta agresión de su parte. Por mucho que adore el romanticismo, eso significaría volver a presionar el gatillo. Sin embargo, me preocupa mi pérdida del asombro ante el otro.
Cada vez que dibujaba a un hombre, se transformaba en una sentencia de causa perdida, puesto que aquello que me llevaba a hacerlo era una pasión desatada. Hubo un tiempo que prefería no regalar estos dibujos por una cuestión casi supersticiosa, porque no entendía la razón de todo esto. Ahora, con el tiempo, he podido comprenderla un poco más, pero he perdido esa fascinación estética. Mis croqueras están vacías de esos detalles que me volvían loca... me preocupa y lo diré sin cansancio. A veces cuestiono este sentimiento como si fuese un deseo de mi otro yo eufórico y maniático, que necesita de esos pensamientos para sentirse inteligente y valorado. Me resulta horrible tener que desconfiar tanto de mi misma por el miedo a la enfermedad psicológica que padezco, pero más que nada, por el daño que puede causar dar rienda suelta a estas ideas. ¿Acaso no existe el equilibrio en una persona como yo?
Creo que sí disfrutaba el acto de retratar a una persona, porque me sentía cercana a mi misma cuando llenaba de sentimiento algunas líneas. Definitivamente sentía un grado de enamoramiento al proceso artístico, que ahora más que nada se ha vuelto un cuestionamiento técnico. Estaba enamorada porque el mundo me conmovía, en gran parte para mal, pero me sentía tocada por lo que estaba fuera de mi. Y quizás eso era la maravilla del sexo: sentirme tocada por algo que estaba más allá de mi misma. Pero también todo esto podría darse por la desesperanza por el medio, que sólo agoniza en la utopía política que he ido construyendo; o remotamente se debe a que no he sabido reconocer los momentos en base a lo nuevo que gobierna en mis ideas, puesto que sólo tengo las buenas historias del pasado para hacerlo.
Hace días me quedé donde una amiga y comencé a pensar antes de dormir. Para los que sufren de insomnio es un pésimo indicador. Pero no me negué a esas ideas, las cuales al fin de cuenta me dejaron temblando de miedo al sobreanalizarlas. Pensaba en que detrás de muchos eventos hermosos, se escondía algo horrendo: un beso y el abuso, el cariño y el deseo frustrado, la adoración y el maltrato. Todo se construía como un binario maldito, dando la sensación que eso era lo completo de cada experiencia estimulante. Tal como hablaba con un amigo "las cosas que amamos nos destruyen". Sin embargo, quizá ese es el error de la discriminación y la diferencia de conceptos, el amor y el deseo se construyen como una maldición, no así como un don lleno de sentidos. Quizá ese sentido está lleno de praxis, de procreación y crianza normalizada, en vez de casualidades y milagros. Sí, claramente la lógica se ha llevado mi imaginación, todo se ha vuelto calma, mientras que mi alma busca descontrolarse nuevamente.
En ese binario maldito, el 1 es la existencia del hombre y la mujer, el milagro de la vida; mientras que el 0 es el control. Era la dualidad de la explosión en el silencio, como la pasión en la falta de esperanzas. Esta no es una reflexión nueva, hace pocos meses me llamó la atención lo atraída que me sentí a un amigo, ya que el me decía que iba a viajar lejos y no lo vería en mucho tiempo. Nunca me había parecido más atractivo más que en la carencia de su presencia. Nunca me ha parecido alguien tan atractivo como en el intento del olvido. Luego me reí y todo volvió a la normalidad.
¡Quiero el asombro! pero ahora parece tan distante en este mundo que se cae a pedazos, en este mundo que ahora me parece pesimista por el control que he elaborado. No, ya no deseo el nivel de protección que tengo, si al fin de cuentas estoy perdiendo cada hoja que cae a su muerte, o cada promesa que cae en una condena.
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