jueves, junio 15, 2017
viernes, junio 09, 2017
Crujiendo
Mis manos suelen comunicarse más que mi boca, lo sabes bien, los ruidos de los locos nunca se han entendido. Tantos años pegados los unos a los otros, para aprender a quedarnos mudos e impávidos. No entiendo mucho, sólo tengo un par de ideas, quizá alguna vez puedan servir.
Siento que crujo al avanzar, como rompiéndome en el camino, quizás son los años. Pongo el cronómetro cada vez que conozco a alguien, hay algunos andando aún, pero la mayoría se han pausado ¡que lástima!
Yo no hago cosas bonitas, ni cosas que puedan sentir lástima, ¿debería sentir vergüenza? Descuida, nadie lo sabe aún.
Siento que crujo al avanzar, como rompiéndome en el camino, quizás son los años. Pongo el cronómetro cada vez que conozco a alguien, hay algunos andando aún, pero la mayoría se han pausado ¡que lástima!
Yo no hago cosas bonitas, ni cosas que puedan sentir lástima, ¿debería sentir vergüenza? Descuida, nadie lo sabe aún.
Público
Son tan silenciosos desde lejos,
son tantos
estoy frente a ti
Él estaba acostado en el suelo
eran las doce del día
la gente evitaba pisar su mano
Son tan silenciosos desde lejos
son tantos
estoy frente a ellos
Él cantaba en el baño
calentaba la tina
y su sangre
Son tan silenciosos desde lejos
son tantos
estoy escondido de ellos
Él iba a cruzar la calle
al igual que el auto
ninguno detendría su pie
Son tan silenciosos desde lejos
son tantos
estoy furtivo de ellos
Él conversaba en la tarde
en la noche escribió
en el alba durmió
Son tan silenciosos desde lejos
son tantos
estoy gritando por ellos
son tantos
estoy frente a ti
Él estaba acostado en el suelo
eran las doce del día
la gente evitaba pisar su mano
Son tan silenciosos desde lejos
son tantos
estoy frente a ellos
Él cantaba en el baño
calentaba la tina
y su sangre
Son tan silenciosos desde lejos
son tantos
estoy escondido de ellos
Él iba a cruzar la calle
al igual que el auto
ninguno detendría su pie
Son tan silenciosos desde lejos
son tantos
estoy furtivo de ellos
Él conversaba en la tarde
en la noche escribió
en el alba durmió
Son tan silenciosos desde lejos
son tantos
estoy gritando por ellos
Bandoleros en los árboles
¿Tendría que culparte? Si soy una niña bandolera que gira con los ojos tapados, moviendo los brazos, fingiendo que disparo al aire. Estoy atrapada en este vasto espacio, congelada hasta los huesos a causa del anonimato. ¿Debería sorprenderme? ¿debería culparte? ¿debería resignarme? ¿debería seguir preguntando? Trepé hasta la cima del árbol para poder dejarme caer, para gritar de un golpe y sentir el último aliento. Trepé para sentir el pitido de la sangre y el silencio de las hojas moviéndose.
Mi nuca se entibia, mi mirada se fija y mis dedos se ponen rígidos.¿Tengo que terminar las cosas así? ¿A quién le importa?
¿Pienso esto para que le importe? Nunca he sido tan incoherente. A la gente le gusta las sonrisas, yo no tengo ninguna más que alguna involuntaria. Estrepitosa forma de caer en silencio, como la pausa después del choque, como dejar que las cosas sigan pasando hasta que suene el pitido. ¿Pienso esto para preocuparle a la gente? ¡que va! si los que quitaron las esperanzas, ya han corrido lejos. ¿Es una lucha contra ellos? Claro, como un bandolero disparando al aire. La gente deja sombras, pero nunca su presencia.
Las sombras se cuelan entre los árboles, como risas viejas que silban entre las ramas, como juegos y pasos rápidos sobre las hojarascas. Las añosas sombras tienen memoria y a veces nos cuentan historias cuando nos sentamos solos en alguna banca. Algunos duermen con esas historias en los parques, se quedan hasta tarde, hasta que culmine con sus oraciones. Algunos corrimos en nuestra imaginación por esas sombras, nos metemos en aquellos cuentos y hacemos temblar las ramas.
Los bandoleros somos solitarios, porque nunca sabemos si reír o llorar si estamos acompañados ¿alguien me enseñará como sentir? Y si estamos acompañados, a veces no sabemos por qué. Tiemblan mis manos hasta tocar la taza de café, como si volviera en paz después de las fantasías, como si nada de lo que pensara tuviera sentido. Mi cuerpo reposa, mientras mi mente se ha ido caminando hasta llegar al bosque, donde los árboles caen sin hacer ruido.
La banca
Visitame en cada lugar que estuve,
que mi memoria ya no tiene pasos.
Visitame cuando el alba llegue,
y se robe mi día
Lleva sonrisas en los bolsillos,
que los cristales ya no nos sirve.
Lleva una caja de momentos,
para pensar que nada es en vano
Llega a mí cuando ya no esté,
cuando todo sea tarde
Llega a mí cuando ya no esté
y no pueda agradecer
Cuando me vista de tierra
Cuando me vista de madera
Cuando me vista de gusanos
Cuando me vistan con flores
Visitame en el lugar que estuve
lleva una sombrilla para el sol
llega cuando sea más tarde
cuando no pueda decir que hay...
que mi memoria ya no tiene pasos.
Visitame cuando el alba llegue,
y se robe mi día
Lleva sonrisas en los bolsillos,
que los cristales ya no nos sirve.
Lleva una caja de momentos,
para pensar que nada es en vano
Llega a mí cuando ya no esté,
cuando todo sea tarde
Llega a mí cuando ya no esté
y no pueda agradecer
Cuando me vista de tierra
Cuando me vista de madera
Cuando me vista de gusanos
Cuando me vistan con flores
Visitame en el lugar que estuve
lleva una sombrilla para el sol
llega cuando sea más tarde
cuando no pueda decir que hay...
Dialecto críptico
Soy de dialecto críptico y solitario.
Soy de manantiales y abundancias.
Soy de océanos y naufragios
Queda en mí el valor de la insistencia.
Queda en mí los ríos de palabras.
Queda en mí la torre de marfil.
Se detiene en tus muros.
Se detiene en tu silencio.
Se detiene en la ausencia.
Soy de dialecto críptico y solitario,
hasta que una mano salude
hasta que quede en mí
y jamás se detenga
Soy de manantiales y abundancias.
Soy de océanos y naufragios
Queda en mí el valor de la insistencia.
Queda en mí los ríos de palabras.
Queda en mí la torre de marfil.
Se detiene en tus muros.
Se detiene en tu silencio.
Se detiene en la ausencia.
Soy de dialecto críptico y solitario,
hasta que una mano salude
hasta que quede en mí
y jamás se detenga
Humedad
Después de sentir quemando el sol de enero, la brisa comenzó a invadir todos los espacios vividos, que poco a poco nos acercó mayo. ¡Desdichada época!, con su nostalgia camuflada de belleza, me pierdo en tus hojas moribundas y en tus nidos. La belleza fastuosa que nos llama a la humedad, cristalizando lo endeble de nuestro pies que miran. Hoy, hoy correré dejando marcas de sal, correré con el peso de mi chaqueta, mientras que la luz pica mis ojos. Correré hasta junio y levantaré mis manos en la lluvia de julio.
Esconderé mis palabras en el trabajo, en mis piernas andando, en las esperanzas que vuelvo a construir. Que nada es falso cuando lo creas, que nada es falso cuando entierras tus manos para poner los cimientos de lo que allí estará, que nada es falso hasta que sientes aún el respiro. En la cornisa del monumento de la vida reposará la sal y correremos en los pasillos que crearon los puños. Finalmente nuestras caras limpias mirarán la luna para poder descansar, porque aún queda algo de energía cuando nos evaporamos...
domingo, junio 04, 2017
Psicosis y ciencias
Palabras claves: categoría, sesgo del observador, apofenia, creatividad y subjetividad
Hace poco rato terminé de ver "Dark side over the rainbow", una versión de "el mago de oz" con la música de Pink Floyd. Al finalizar la película salió el concepto apofenia, no conocía dicha palabra hasta ese momento. Tras saber vagamente sobre su significado, me puse a pensar si la capacidad de generar y asimilar patrones no repercute también en el desarrollo de la ciencia. Días atrás también estuve pensando sobre el "sesgo del observador", aplicado fuertemente en las ciencias naturales para evitar ver respuestas tendenciosas tras el proceso de experimentación. Al unir ambas ideas me puse a divagar sobre la posibilidad de generación de categorías ficticias/creativas, las cuales afectarían directamente a la ciencia como conocimiento útil. ¿Es posible saber si nuestras observaciones están sesgadas por nuestras intenciones?
sábado, junio 03, 2017
Se iba a llamar "melancolía"
Sábado, 21:37 horas. Hice una pequeña pausa de la lectura recreativa, revisaba "La náusea" de Sartre. Poco a poco, dado a sus desoladoras palabras causadas por una soledad ingente, me precipité al deseo y a la empatía. Con el tiempo esas ansias llanas del romanticismo se han esfumado, ahora habita en mí un largo aliento de compartir intimidad y un gusto, algo así como una tarde fría junto a un libro y un café. Sin embargo, ese deseo se traduce en leer en voz alta aquello que reviso, para que el otro pueda escuchar y atender las cosas que voy experimentando. Quizás eso me parece más íntimo que cualquier otra cosa, ya que mis ganas de entablar una conversación se reduce por cada segundo de estar lado a lado sólo conmigo misma.
El aburrimiento tiene un dejo de melancolía, se ve como un problema que mezcla la escasez de ideas y los recuerdos, el ataque de tu vida que te condena a repetir todo, como si no hubiera más. Quizás sólo es una forma de quemar la incertidumbre, de gastar el tiempo recordando. O quizás, sólo es un ejercicio febril de nuestra mente, que se alimenta de recuerdos para promover el aprendizaje. A fin de cuentas, me siento contagiada por las palabras de Sartre, porque veo en sus letras las distancias que generamos con el tiempo, que a su vez se transforma en algo tan cercano, tan interno. Necesito cavilar sobre estas ideas y no generar aseveraciones, ¡tanto daño que han hecho esas aseveraciones!
viernes, junio 02, 2017
Concepción iridiscente
¿Recuerdas?
Solías estar embelesada por la humedad de la mañana,
por los charcos en el camino,
por el movimiento de la nubes.
¿Recuerdas?
Nadie que conocieras estaba alrededor
sólo había una libreta apoyada en las piernas
sólo había un espacio vacío contemplado
¿Recuerdas?
Los mejores tiempos que tomaron todo de ti
Las sabias adicciones a su comunicación,
las sabias aflicciones de caminar al borde
¿Recuerdas?
Irisación de gasolina en el estacionamiento
El eco de la risa mientras corríamos
El eco de tu silencio al subir al bus
¿Recuerdas?
Seguir con tus dedos las gotas en la ventana
tomar el cigarro como si fuese un pitillo por la lluvia
tomar el cigarro para olvidar los temblores
¿Recuerdas?
Cuando dije que en ti había encontrado mi hogar
Ahora mi lecho está vacío
Ahora la ausencia está llena
¿Recuerdas?
Las teorías de la yuxtaposición
A mi lado la continuación de nada
A mi lado todos los que faltaban
(pensamientos acompañados de una canción https://www.youtube.com/watch?v=_pZ2bUkUKXs)
sábado, mayo 13, 2017
Mi idea soy yo
Yo soy, soy mi idea,
una palabra atrapada en un pozo
que arde en mi centro
Yo soy, soy mi idea,
el eco de un famélico
que cierra los ojos para ignorarse
Yo soy, soy mi idea,
el reloj guardado en el cajón
y los pasos en reversa
Yo soy, soy mi idea,
los abertales de un río seco
que cavila en tormentas
Arde en mi pecho famélico
Arde en mi pecho famélico
un pozo y un cajón,
una palabra y unos ojos,
abertales de un reloj
lunes, mayo 08, 2017
Varada
Como un capitán suicida sobre el barco de timón atascado, la tormenta de la locura me llevó contra las rocas tratando de alcanzar tierra firme. Y a pesar de todo... sigo viva. Tengo sed, llévame al lugar más seguro.
sábado, mayo 06, 2017
Torbellino de autodesprecio
Ante todas las cosas, tengo una contradicción producto de la excepción. Dicen que tener el sueño cambiado es un depresógeno y claramente, para poder mantener controlado esto, debería considerar que no puedo provocar quedarme dormida tarde, sin embargo, las situaciones así lo disponen. Además debido al contexto también me he sentido algo cansada, por lo que no he podido distinguir si esto es cansancio o depresión. Me desperté recién a las 15:00 hrs, no quise comer. Recibí un par de mensajes en el celular, sentí rabia. Me fui a bañar y me quebré. Que puedo decir, detesto hablar tantas veces de "me" y "yo" dentro del mismo texto. Quisiera responder que todo es causado de una vida ni tan triste, culpar a todos los responsables de mi estado, pero ya es muy tarde para hacerlo, porque tener salud significa perdonar y hacer la vista gorda, distinguir que esto no es más que una conducta sistemática. Quisiera decir que me avergüenza que las personas se quejen de las oportunidades que tienen de dedicarle su tiempo a alguien que lo necesita, porque se manifiesta claramente este egocentrismo tan instalado en las personas, que hacer algo que involucre su dedicación a algo que ellos no van a tener un beneficio concreto los descoloca. ¿Podría decir que soy la excepción de esos casos? No, claramente soy igual de egocéntrica que el resto de las personas, pero he experimentado la necesidad de ver si la persona que te importa aún respira por la noche, mudarla y ponerla en un ataúd. Hace poco tiempo él me dijo que ahora que se sentía mejor, notaba que tampoco sabía nada de los demás y no le importaba, es curioso que así se exprese la salud mental.
Sí creo que la depresión es una enfermedad, pero es realmente patética para este sistema, no sólo está invisibilizada, sino que es una burla, no puedo decir con justa razón qué es lo que me duele y si quiero una eutanasia para cesar de vivir de esta manera, o que prefiero morir del dolor que causa, como sucede con otras enfermedades mortales, es una burla... algunos han mostrado que este dolor es grande exponiéndolo con gran teatralidad, pero resulta que de abajo unos tipos deplorables gritan con todas sus fuerzas que no se quieren perder del show. Lo que le duele al depresivo es tener que lidiar con los demás, no es el corazón, no es el hígado, ni el páncreas, ni nada de eso, es tener que ver que la sociedad es un fiasco y no se necesita ser tan inteligente para poder ver la basura. ¿Pero podría ser un sociópata y terminar con mi problema? Definitivamente no, sería un trabajo tan absurdo, ya que nunca terminaría de resolver con asesinatos la causa de todos estos males, además tampoco soy la excepción como para exaltar mi superioridad moral, pero a veces pienso que muchas personas son potenciales sociópatas... y siendo sincera, creo que el sociópata es un ser con carencias intelectuales.
¿Cómo duele? por ejemplo, tú te tocas donde te duele, en cambio yo imagino escenarios, uno de los dolores más bonitos fue cuando me imaginé colgándome en el puente de los candados, cagándome en los pantalones, siendo obscena en toda su esencia, pero teniendo en mi pantalón una nota que diga "Eso que llaman amor no existe, se necesita grandes cambios para que ocurra... pero aún no pasa nada, adiós". Empero, me siento culpable por el mismo egocentrismo que me ataca, que es lo que dije al comienzo, porque he visto que hay unas personas que hacen lo mejor que pueden para amarme, pero resulta que no puedo estar destinada sólo a estar con esas personas, porque esta sociedad te exige salir del nido. Y esa es la excepción, la incapacidad de hacer algo completamente egocéntrico porque hay una persona el mundo que hace el intento y yo no podría responderle con el odio que le tengo a los demás. Bueno, a eso yo le llamo vivir.
No mentiré, me he sentido entusiasmada con algunos quehaceres, por algo puedo mantener esta enfermedad controlada y en tanto pueda, invisible... porque para qué vamos a andar con cosas ¿cómo voy a vivir bien si el resto cree que soy patética? Claro, la calidad de vida es empezar a imitar a los demás y ser la conchuda que desprecias, pero teniendo al menos una moral un tanto más desinteresada.
Son las 18:30 y aún no quiero comer. La incomodidad es parte del crecimiento, ¿no crees? Ya dejé de llorar por autodesprecio, pero me duelen los ojos... quizás debería volver a ser normal.
** Por cierto, es un texto muy mal logrado.
Sí creo que la depresión es una enfermedad, pero es realmente patética para este sistema, no sólo está invisibilizada, sino que es una burla, no puedo decir con justa razón qué es lo que me duele y si quiero una eutanasia para cesar de vivir de esta manera, o que prefiero morir del dolor que causa, como sucede con otras enfermedades mortales, es una burla... algunos han mostrado que este dolor es grande exponiéndolo con gran teatralidad, pero resulta que de abajo unos tipos deplorables gritan con todas sus fuerzas que no se quieren perder del show. Lo que le duele al depresivo es tener que lidiar con los demás, no es el corazón, no es el hígado, ni el páncreas, ni nada de eso, es tener que ver que la sociedad es un fiasco y no se necesita ser tan inteligente para poder ver la basura. ¿Pero podría ser un sociópata y terminar con mi problema? Definitivamente no, sería un trabajo tan absurdo, ya que nunca terminaría de resolver con asesinatos la causa de todos estos males, además tampoco soy la excepción como para exaltar mi superioridad moral, pero a veces pienso que muchas personas son potenciales sociópatas... y siendo sincera, creo que el sociópata es un ser con carencias intelectuales.
¿Cómo duele? por ejemplo, tú te tocas donde te duele, en cambio yo imagino escenarios, uno de los dolores más bonitos fue cuando me imaginé colgándome en el puente de los candados, cagándome en los pantalones, siendo obscena en toda su esencia, pero teniendo en mi pantalón una nota que diga "Eso que llaman amor no existe, se necesita grandes cambios para que ocurra... pero aún no pasa nada, adiós". Empero, me siento culpable por el mismo egocentrismo que me ataca, que es lo que dije al comienzo, porque he visto que hay unas personas que hacen lo mejor que pueden para amarme, pero resulta que no puedo estar destinada sólo a estar con esas personas, porque esta sociedad te exige salir del nido. Y esa es la excepción, la incapacidad de hacer algo completamente egocéntrico porque hay una persona el mundo que hace el intento y yo no podría responderle con el odio que le tengo a los demás. Bueno, a eso yo le llamo vivir.
No mentiré, me he sentido entusiasmada con algunos quehaceres, por algo puedo mantener esta enfermedad controlada y en tanto pueda, invisible... porque para qué vamos a andar con cosas ¿cómo voy a vivir bien si el resto cree que soy patética? Claro, la calidad de vida es empezar a imitar a los demás y ser la conchuda que desprecias, pero teniendo al menos una moral un tanto más desinteresada.
Son las 18:30 y aún no quiero comer. La incomodidad es parte del crecimiento, ¿no crees? Ya dejé de llorar por autodesprecio, pero me duelen los ojos... quizás debería volver a ser normal.
** Por cierto, es un texto muy mal logrado.
jueves, mayo 04, 2017
Sobre una canción
"No te pares frente a mí
con esa mirada tan hiriente
puedo entender estrechez de mente
soportar la falta de experiencia
pero no voy aguantar
¡Estrechez de corazón!
No vuelvas hablar así
no rebajes estas relaciones
si vivimos de cariño y besos
no me digas de odios y traiciones
¿cuántas cosas se diran?
en la guerra del amor
las palabras son cuchillas
cuando las manejan
orgullos y pasiones
estas llorando y no haces nada
por comprender a nadie excepto a ti
oye, no voy a aguantar
tu no puedes desmostrar
oye, no voy a aguantar
¡Estrechez de corazón!
No destruyas porque sí
no quieras borrar cada momento
la felicidad no tienes
porque incinerarla
junto al sufrimiento
no te pido nada más
que valores este amor
que lo guardes en un libro
y lo atesores
cerca de tu corazón
tu sabes cuanto se ha querido
has abrazado lo mismo que yo (oooh!)
hoy no puedes demostrar
yo no tengo que aguantar
no, no puedes demostrar
¡Estrechez de corazón!
Ooooh! Tu corazón
No te pares frente a mí
con esa mirada tan hiriente
pon tu mano en mi pecho y reconoce
que este latido no se miente
lastima que sea así
es el juego del amooor
cuando más parece firme
un castillo
se derrumba de dolor
Estás llorando y no haces nada
por perdonar a nadie, excepto a ti
estrechez de amor, egoismo
estrechez de razón, no me miras
oye no voy a aguantar
¡Estrechez de corazón!
Ooooh! Tu corazón
¡Estrechez de corazón!"
con esa mirada tan hiriente
puedo entender estrechez de mente
soportar la falta de experiencia
pero no voy aguantar
¡Estrechez de corazón!
No vuelvas hablar así
no rebajes estas relaciones
si vivimos de cariño y besos
no me digas de odios y traiciones
¿cuántas cosas se diran?
en la guerra del amor
las palabras son cuchillas
cuando las manejan
orgullos y pasiones
estas llorando y no haces nada
por comprender a nadie excepto a ti
oye, no voy a aguantar
tu no puedes desmostrar
oye, no voy a aguantar
¡Estrechez de corazón!
No destruyas porque sí
no quieras borrar cada momento
la felicidad no tienes
porque incinerarla
junto al sufrimiento
no te pido nada más
que valores este amor
que lo guardes en un libro
y lo atesores
cerca de tu corazón
tu sabes cuanto se ha querido
has abrazado lo mismo que yo (oooh!)
hoy no puedes demostrar
yo no tengo que aguantar
no, no puedes demostrar
¡Estrechez de corazón!
Ooooh! Tu corazón
No te pares frente a mí
con esa mirada tan hiriente
pon tu mano en mi pecho y reconoce
que este latido no se miente
lastima que sea así
es el juego del amooor
cuando más parece firme
un castillo
se derrumba de dolor
Estás llorando y no haces nada
por perdonar a nadie, excepto a ti
estrechez de amor, egoismo
estrechez de razón, no me miras
oye no voy a aguantar
¡Estrechez de corazón!
Ooooh! Tu corazón
¡Estrechez de corazón!"
Los Prisioneros, Estrechez de corazón. Corazones,1990
En una de esas tantas tardes mientras escuchaba música y trabajaba, aparece esta canción entre el playlist de la radio. Fue inquietante la atención que me provocó, no entendía inicialmente por qué tras tantos años ahora tenía más sentido, puesto que en numerosas ocasiones la había escuchado dado a la importancia que tiene esta banda en el país, además que este disco se lanza un año posterior a mi nacimiento, siendo una de las canciones que aún se mantenía de moda en las radios durante mi niñez. La pasión me había limitado poder ver la esencia de esta letra, quizas es algo exagerado decirlo de esta manera, pero había algo crucialmente significativo que no se resumía en el desencanto de una relación romántica, una ruptura, sino que apelaba al egoísmo afectivo.
De pronto la estrechez de corazón no era sólo de una pareja, era de amigos, familiares, era de mi madre, mi padre, mi hermana, conocidos... era el duelo por sentirse insignificante para un otro, era mi pena fundacional, era mi depresión reproducida, era la máquina, era mi elegida soledad. Me di cuenta que pensaba en los otros para abolir el egoísmo, una batalla con un gigante imaginario que siempre termina devorándonos. Me sentí aplastada de ausencias y sangrando, empuñando mi arma blanca de una utopía que había sido engendrada por el dolor, la negación a seguir viviendo una práctica tan mundana como la invisibilización del otro, de generar un amor que se entiende como doloroso, un amor que genera distancias y propiedades, yo lo que quise por tantos años era una mirada transparente, como la de él... de él.
Cuando lo conocí fue cierto, fue profundo, fue verdadero, no fue una pulsación, fue una apertura real del corazón. Sin embargo, la vida tiene historias crueles cuando amas de verdad, la vida una vez le dio fin a un amor, ahora venía como una sombra a llevarse a otro, pero no vestida como la parca, sino que ahora vestía de bondad y bienestar por el otro. Decidimos amarnos y dejarnos para poder amarnos más, pero lo único que encontré tras todo ese episodio fue un cúmulo de relaciones incompletas, llenas de egoísmos, faltas de respeto, de avaricia y lujuria, como si te empujara fuera del cuadro para ser pintado en otra escena.
Y la vida fue amor, luto y egoísmo, como el ouroboro que se come a sí mismo para aniquilarte, como la loca que corre tras sus ideales, porque dolía que tras su muerte tuviese que ver la indiferencia de una familia que no le importaras, compañeros que no veían más del irremediable disfraz, teniendo sólo la droga de una amistad infantil que en cualquier momento puede finalizar. El luto fue la pérdida, la ausencia completa de una acción de amor, no sólo significaba perder a una persona, sino que era perder una posibilidad de estar en el mundo. El mundo era obsceno después de eso, porque no había más que una persona dispuesta a ser que tu vida tuviese sentido. Luego lo intenté, grité, moví mis brazos si es que así lograba ser vista, pero de pronto me sentía a millas de cada persona que intentaba comunicarme, no sabía nada, lo único que tenía era volverme loca en el aislamiento de mi lenguaje mudo.
Pasaron diez años hasta que lo conocí, pero ya estaba muy averiada para saber como sostenerme, aún así, no estaba lo suficientemente dañada para poder amar... lo amé, lo amé, lo amé. Lo amé porque cada minuto que me vio a los ojos supo quién era yo, y yo veía en sus ojos todo lo que era él... Pero vino la muerte, el luto y el egoísmo de tantos pasajeros, mi desconfianza que crecía... Hasta que en un mínimo de acción de cariño, alguien me dio algo me pertenecía.
Gracias aún puedo vivir, aún puedo vivir a pesar de no tener miradas, de sentirme a ratos abandonada y sola. Pero gracias, aún puedo vivir.
sábado, abril 22, 2017
Para el gregario
Es probable que tu compañía jamás te permitiría conocer algo que a mi me duele conocer, pero que no podría vivir ignorándolo. Puede parecer sencillo, pero la dirección inmaculada hacia un ideal que jamás existirá, es la dirección al paraíso, tu muerte sin cerrar los ojos. Sin poder, tan sólo la sencilla muerte.
viernes, abril 21, 2017
Párpados llenos
Creemos que dolemos sólo nosotros, que no hay cosa más grande que nuestra falta de empatía. Pero me veo aquí, después de un baño de tina, tendida en la cama sin haberme secado, sin haberme secado ni siquiera las lágrimas. Me levanto como si fuese un impulso del terror que siento por quedarme arrojada entre el vacío de las sábanas, me levanto dejando mis pies humedecidos como una imagen de tristeza, me levanto hacia el espejo para encontrarme sola frente a él, con los ojos ardiendo, con los párpados llenos. Trazo una sonrisa, como si entendiera a lo que va todo esto, pero aún no tengo ninguna pista. Sí, me encontraste en un momento donde tenía los párpados llenos...
Sobre sobrecomunicarse
La soledad es un problema personal que es resuelto con la compañía de tus propios fantasmas, pero un problema latente cuando alguien no respeta tus fantasmas...
En la inauguración de la dependencia, el aburrimiento instrumentaliza a los demás, olvidas la razón de compartir, te olvidas de ti mismo por argumentos falaces... olvidas que el gran secreto que tienes son tus momentos contigo misma, no hay misterio... sólo soledad.
Sobre sobrecomunicarte, sólo puedo ver la ansiedad de la dependencia, la esclavitud de ser comprendido, el espíritu gregario del deseo. Vemos miles de palabra en las manos, ninguna que pueda servir para articular nuestros dedos. Gritamos al vacío una necesidad falsable, un engaño de nuestra esencia, la herencia de nuestra propia sumisión... sobre la sobrecomunicación se construye los cimientos de esta angustiosa depresión. Sobre la sobrecomunicación recuerdas tu ser reemplazable.
En la inauguración de la dependencia, el aburrimiento instrumentaliza a los demás, olvidas la razón de compartir, te olvidas de ti mismo por argumentos falaces... olvidas que el gran secreto que tienes son tus momentos contigo misma, no hay misterio... sólo soledad.
Sobre sobrecomunicarte, sólo puedo ver la ansiedad de la dependencia, la esclavitud de ser comprendido, el espíritu gregario del deseo. Vemos miles de palabra en las manos, ninguna que pueda servir para articular nuestros dedos. Gritamos al vacío una necesidad falsable, un engaño de nuestra esencia, la herencia de nuestra propia sumisión... sobre la sobrecomunicación se construye los cimientos de esta angustiosa depresión. Sobre la sobrecomunicación recuerdas tu ser reemplazable.
domingo, marzo 12, 2017
Distraer
Lo cierto es que en este momento tengo 28 años y no tengo certeza sobre lo que me tocará vivir. No obstante, creo que la sola idea de conocer aunque sea un segundo de mi futuro es innecesario. A ratos me siento viviendo mi poca fortuna, deseando que en la secuencia de minutos algo sorprendente suceda. Y ahora, con más fuerzas, pienso que es mi inherente insatisfacción ante el principio de la realidad de experimentar este preciso instante. Así, de esta manera, vuelvo a mí, vuelvo a conocerme y veo que aún no se nada de lo que yo misma pretendo construir. Y, elocuentemente, me enfoco en lo que debiese ser una decisión de un instante, como si ésta fuese la fórmula para conciliar el sueño y la angustia de pensar, crear y creer. Pero está claro, no sé nada.
¿Qué será de este cuerpo? ¿su designio? ¿Debiese recobrar las energías para hacer algo? ¿Quién seré si ni siquiera soy? Para tomar una serie de decisiones, la vida se ve agobiante y larga, me siento cansada de tan sólo pensarlo. Pero cuando actúe, jamás será agotador, sino más bien tenderá a una mera distracción. Quizá signifique eso, que este intento de vida conste en pasar todo el tiempo distraído mientras que algo asombroso, sin que lo pueda notar o siquiera ver, suceda bajo mi sombra. Entonces borro el ego y tan sólo queda mi sensación de bienestar, porque sólo una gota en el río puede entender su designio al ser indivisible. ¿Pero acaso una gota no puede fingir que su vida no se va al instante?¿O fingir que puede elegir la roca que desea humedecer?
viernes, marzo 10, 2017
domingo, febrero 05, 2017
El idiota con un plan
¿Recuerdas cuando te sentías jovial? Tenía 7 años menos que ahora, sentía que debía dar todo lo que tenía en ese momento, pero jamás me preocupé de tener más de eso para mí misma, porque sabía que la vida era el eterno desgaste ¿para qué era todo esto, si no era para morirse lentamente?
Hace semanas me gobierna la idea que sostuve por un largo periodo. Cuando era diagnosticada como depresiva jamás tuve pena, la cuestión no era esa, era de morir en cada segundo, en cada momento me entregaba con pasión... La depresión es la falta de engaño, por lo tanto lo que sientes no es pena, sino el imperativo del segundo ante la falta de proyección, porque proyectarse era un juego para alguien que no tiene ninguna herramienta para vivir en este mundo.
Bueno, como este mundo es absurdo, los psicólogos dictaminaron que era una sensación producto de la pena, una cuestión que se vivía de forma individual... un grave error del tratamiento. Al paso de los años creí en ese diagnóstico y esa entrega extraordinaria por cada segundo se convirtió en algo chabacano y patético. Ahora, un poco más sensata que antes, me doy cuenta de este problema.
Lo que me sucedía era el simple hecho que era una inútil, por lo tanto, todo lo que sentía era un motor de acción, porque te dicen que debes luchar por lo que sientes en tu corazón... ¿pero qué tiene en el corazón una inútil? Dedicaba mi tiempo a personas, a ser aceptada o al menos ser considerada para luego ser abandonada... lo cual era terrible si eso es lo que te apasiona. Miro hacia atrás y ya nada de eso me afecta, a veces recuerdo que tenía personas que me importaban... pero cada día están cada vez en el más profundo olvido. Y esa pasión se convirtió en herramientas, en actos, en caricias para el ego.
Es cierto que el apego es fundamental, pero cuando te das cuenta que gran parte de esos apegos son abandonos, ya no sientes que debas esforzarte mucho en eso, tan sólo debes transformar quién eres y no desvalorizar los momentos que tienes con cada uno de ellos. Pero lo alarmante es que cada tiempo que se pasa, ya es un bodrio... Quisiera sentirme triste por ello, pero tan sólo tengo una sensación de asco.
Ya no me desvivo por cada segundo, no siento pena, hago cosas...
Ahora soy una idiota con un plan.
Hace semanas me gobierna la idea que sostuve por un largo periodo. Cuando era diagnosticada como depresiva jamás tuve pena, la cuestión no era esa, era de morir en cada segundo, en cada momento me entregaba con pasión... La depresión es la falta de engaño, por lo tanto lo que sientes no es pena, sino el imperativo del segundo ante la falta de proyección, porque proyectarse era un juego para alguien que no tiene ninguna herramienta para vivir en este mundo.
Bueno, como este mundo es absurdo, los psicólogos dictaminaron que era una sensación producto de la pena, una cuestión que se vivía de forma individual... un grave error del tratamiento. Al paso de los años creí en ese diagnóstico y esa entrega extraordinaria por cada segundo se convirtió en algo chabacano y patético. Ahora, un poco más sensata que antes, me doy cuenta de este problema.
Lo que me sucedía era el simple hecho que era una inútil, por lo tanto, todo lo que sentía era un motor de acción, porque te dicen que debes luchar por lo que sientes en tu corazón... ¿pero qué tiene en el corazón una inútil? Dedicaba mi tiempo a personas, a ser aceptada o al menos ser considerada para luego ser abandonada... lo cual era terrible si eso es lo que te apasiona. Miro hacia atrás y ya nada de eso me afecta, a veces recuerdo que tenía personas que me importaban... pero cada día están cada vez en el más profundo olvido. Y esa pasión se convirtió en herramientas, en actos, en caricias para el ego.
Es cierto que el apego es fundamental, pero cuando te das cuenta que gran parte de esos apegos son abandonos, ya no sientes que debas esforzarte mucho en eso, tan sólo debes transformar quién eres y no desvalorizar los momentos que tienes con cada uno de ellos. Pero lo alarmante es que cada tiempo que se pasa, ya es un bodrio... Quisiera sentirme triste por ello, pero tan sólo tengo una sensación de asco.
Ya no me desvivo por cada segundo, no siento pena, hago cosas...
Ahora soy una idiota con un plan.
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